| Y el Goya es para... |
|
Lunes, 15 de Febrero 2010
Cine
Madrid |
|||
|
Ángel Valiente
|
|||
|
Pues sí, señoras y señores. Al fin han sido entregados los premios por excelencia del cine español. Y si han tenido ustedes la mala milk de mirar mis pronósticos de hace unos días comprobarán que en esto, como en todo, nadie hay infalible y patinar es acto de vida. No obstante, los derroteros han ido más o menos por dónde se preveía. Celda 211 se ha convertido, por derecho propio, en la película española del año y ha ganado 8 cabezones. Pero además ha ganado justamente los cabezones más importantes, ganándole incluso en número en el último instante de la noche a la película que también estaba prevista ganara la mayoría de los premios técnicos: la Ágora de Amenábar del que me llevé el disgusto de que ganara el premio al mejor guión con un guión mediocre. Justamente después me di cuenta de que los mejores guiones del año estaban en la categoría de los adaptados. Daniel Monzón como director, el impresionante Tosar como actor o Alberto Amann en la categoría de actor revelación eran premios casi cantados, amén por supuesto del premio a la mejor película. Un poquito exagerado quizá me resulte el premio a uno de mis amores platónicos, mi adorada Marta Etura, cuyo reconocimiento en un papel tan corto me parece excesivo. Pero habrá que darlo por bueno primero porque es mi adorada Marta y en segundo término porque la Academia se olvidó de nominarla por 7 minutos o Flores negras.
Por lo demás, impecable. Una gala de casi 3 horas sin pausas que a mí personalmente no se me hizo larga y que como único debe para el showman de la Sexta hay que anotar que la Sardá le eclipsó por completo en los momentos finales. Pero claro, la Sardá es la Sardá... Y la Sardá, además dio paso al momento más mágico de la noche: el reencuentro con la Academia de nuestro director más reconocido. El gran Pedro Almodóvar apareció de incógnito para dar el premio gordo de la noche. Y lo hizo, tras varios años de desencuentro, gracias a "lo pesado" que es el nuevo presidente: D. Alex de la Iglesia, que se está ganando a pulso con su trabajo la categoría de Don que le acabo de otorgar. Un Almodóvar que no rascó premio con sus Abrazos rotos rodados en Lanzarote y que a punto estuvo de cargarse el momento mágico con su exceso de verborrea, pero que puso en pie a sus compañeros de profesión para indicarle que el cine español le necesita, como nos necesita a todos, mensaje este en el que también incidió el señor De la Iglesia durante su discurso. Próxima parada, ya saben; los Oscars. Y si me permiten ejercer nuevamente de pitoniso adelantarles que sospecho que algún premio español cae allí también, teniendo en cuenta que La dama y la muerte es un corto prodigioso y que considero El secreto de sus ojos tan argentina como española.
Enviar por email
Comentarios (0)Escribir comentarioEste artículo ha sido bloqueado. No se pueden enviar más comentarios.
|
|||







diseño web