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Bibiana Monje: “Para que un pueblo avance culturalmente debe perder el miedo, y en España el miedo es leche materna”

Bibiana Monje: “Para que un pueblo avance culturalmente debe perder el miedo, y en España el miedo es leche materna”


Bibiana Monje cierra en Lanzarote la primera temporada por Canarias de su última obra teatral “LACURA”, un one-woman- show


Tras su presentación en el Festival Internacional Pantheatre de Francia y su estreno oficial en Madrid, Bibiana Monje cierra en Lanzarote la primera temporada por Canarias de su última obra teatral: “LACURA”, un one-woman-show.

“LACURA” es un solo teatral, loco y descarado, en el que su autora investiga los límites entre lo íntimo y lo privado junto al público, un viaje hacia la psique de la artista, haciendo del trauma una trama y exponiendo, con agudo sentido del humor, las heridas ocasionadas por algunas creencias fundadas de la infancia. Como lo define su co-director: “LACURA es un one-woman-show que descuajeringa los patrones de la identidad´”.

¿Quién es Bibiana Monje y cómo se inicia en el mundo de la interpretación?

Bibiana Monje es mi personaje, una mujer que utiliza el arte como medio de expresión y crecimiento. Inquieta, polifacética y humana, con todo lo que ello conlleva.

Con doce años fui por primera vez a Madrid. Mi tía había dado a luz a mi primo en el Hospital La Paz porque había nacido con cardiopatía y estaba muy grave. Así es que mi madre, en una de estas, me llevó a ver el musical del Fantasma de la Ópera en Gran Vía. Recuerdo que antes de empezar el espectáculo nos dieron el típico programa de mano, nuevo para mí en aquel entonces, y pude ver que debajo de las fotos de los supuestos actores que íbamos a ver ponía: “Licenciado en Arte Dramático por la RESAD de Madrid”. ¡Me dio un vuelco el corazón! Miré a mi madre y le dije “¿en serio que existe una carrera para estudiar teatro?”, mi madre sonrió y me dijo “pues claro cariño” y pensé “se jodió, ni vino ni nada, esto es pa’ mí.”

Es autora y protagonista de esta obra. ¿Qué es “Lacura”? ¿Qué verá el público en su espectáculo?

Lacura es un espectáculo teatral multidisciplinar en clave de comedia que habla, en primera instancia, de la programación mental, entendida desde el punto de vista de la “educación”. En ella utilizo mi anécdota personal, o sea, mi historia, para evidenciar que todos estamos “cortados por la misma tijera”, y que cuanto más particular es algo, más universal se vuelve.

El público verá un cuento original, en su forma y contenido. Verán a sus madres, abuelas y tías. Verán su infancia, su colegio, sus paranoias mentales y conflictos sexuales. Se verán a sí mismos a través de mí, o al menos esa es la intención, y se reirán; conmigo y con el resto de los asistentes.

¿Cuál ha sido tu motivación para desarrollar este texto e interpretarlo después?

Mi mayor motivación suele ser el deseo de consciencia, de saber. Me interesa enterarme de las cosas, sobre todo de las que me pasan por dentro. Lacura ha sido un viaje interior hacia mis propios pensamientos y emociones que me ha llevado de lleno a los otros.

Supongo que el mayor impulso fue el hastío, el enfado hacia mis propias limitaciones, esa sensación de que “algo no termina de funcionar” y no sabes exactamente el porqué.

Hablas de traumas y complejos… ¿Expones al público alguno de tus propios traumas, de tus complejos? ¿A qué tiene miedo Bibiana Monje?

La verdad es que, como bien definió Adán Hdez en el periódico La Opinión de Tenerife, el espectáculo roza la “pornografía emocional”. Es decir, sí, me expongo absolutamente.

Uno de mis intereses, a nivel dramático, estaba en investigar los límites entre lo que se considera íntimo y lo que se considera privado. Yo ya no creo que lo tácito o el secretismo sean una forma factible de protección individual. Al revés, pienso que, depende del asunto, si uno lo guarda demasiado adentro, en las mazmorras psicológicas, corre el riesgo de pudrirse.

Y en cuanto al miedo… ¡basta pensar mucho pa’ cagarme viva con cualquier cosa!

En mi opinión uno teme lo que más desea. Para mí está unido. Uno teme a la vida porque desea vivir. Teme el amor porque desea a amar y ser amado. Y teme a la muerte, no por desaparecer, sino por irse de este mundo antes de hacer lo que vino a hacer en él.

Siendo honesta, me da miedo casi todo. Por eso quizás me considere a veces valiente, porque voy con él a todas partes, sin dejarle espacio a que me frene.

Cuándo estrenó en el Teatro Luchana de Madrid sucedieron una serie de acontecimientos que pondría a cualquiera al límite de la locura. ¿Nos puede relatar qué sucedió y cómo fue capaz de superar todo consiguiendo además una fuerte ovación del público?

¡Madre mía! ¿Y cómo saben ustedes esta historia? (ríe)

Lo de los Teatro Luchana fue mítico, digamos que sucedió, como dijo Enrique Pardo (director de Pantheatre París y co-director de la pieza) una “catástrofe milagrosa”.

Imagínense ustedes que llevan más de un año trabajando en algo intensamente. Un engranaje exacto de muchas partes, donde cada cosa depende una de la otra. Para ser exactos, imagínense que tiene un espectáculo con 75 memorias de luz, video y audio, y que el día del estreno, con toda la farándula madrileña y la expectación que conlleva… ¡no entra ni una sola en su sitio!

La madre que me parió. De los nervios, a los quince minutos de empezar se me fue la voz. Imagínense, ¡un circo! Había ocurrido un problema técnico en cabina y por factores diversos era imposible solucionarlo en el momento, así que la única opción era, suspender la función o tirar para adelante.

¿Qué pasó? Pues que yo la opción de cancelar, con las entradas vendidas y las ganas de parir, ni la valoré. Así que con mis dos ovarios fui hilando, con la ayuda de Dios y su puta madre, toda la movida que estaba ocurriendo en directo, haciendo creer al público que el espectáculo iba precisamente de eso, de “el fallo del programa”, improvisando e incorporando los errores de luz, la ausencia de vídeos y la decepción emocional que nos produce a todos el sentir que las cosas no son como a uno le gustaría (vida/espectáculo)

Y claro, como todo era/parecía tan real la gente flipó.

En definitiva, esa noche hicimos “otra obra”, una pieza irrepetible, y como no, imborrable para todos.

¡Chiquito show!

Usted hace de todo: escribe, interpreta, dirige, canta… ¿Cómo va desarrollando todas esas áreas y compaginarlas con su vida personal?

Para mí no hay diferencia. Escribir, cantar o interpretar forman parte de mi vida personal.

Sin embargo, y si te refieres a esto, lo que a veces sigue siendo más complicado para mí es focalizarme en algo concreto y desarrollarlo hasta el final, pues con tantas ganas de experimentar en campos distintos y mi tendencia natural a la dispersión, la tarea de la concreción se vuelve bastante ardua.

¿Qué trabas se encuentra una mujer tan polifacética como usted para crear un espectáculo y organizar una pequeña gira por las Islas como ha ocurrido con “Lacura”?

En mi caso, lo menos complicado es la parte artística. Crear, investigar, decidir o montar es una maravilla. La movida viene con toda la logística que requiere cualquier producción teatral, y no te digo ya la distribución. ¡No estoy calva de milagro! (ríe)

Mis mayores trabas son la falta de paciencia y el precio psico-emocional que una paga cuando emprende proyectos sin financiación. Esto es algo que después de muchos años he terminado de aprender e incorporar con LACURA. No embauco a nadie más en un proyecto sin dinero de por medio. No me sale a cuenta.

Y luego viene la perseverancia. Una y otra vez. Una y otra vez. Rendirse no es una opción.

Es Directora de Impulso Producciones. ¿Ha sido una necesidad para producir sus propios espectáculos?

Llevo desde los 18 años auto-produciendo mis creaciones. Por fin, después de 12 años de dispersión creativa he conseguido concretar un nombre y lanzarme en serio al mundo empresarial.

Ha sido una necesidad y un deseo, porque aunque todo artista anhela la mítica figura del mecenas/productor que llega a caballo hasta tu puerta y te rescata de la cuestión ejecutiva lanzándote al estrellato (cosa con la que una nunca deja de soñar), en mi caso, siempre ha existido paralelamente el sueño de tener mi propia compañía con la que hacer producciones internacionales y viajar por el mundo con ella.

Así es que he pensado que, aunque sea un sueño a futuro, ya que las circunstancias generales propician el emprendimiento, me dije “pues no estaría mal empezar desde ahora, ¿no?” (ríe)

En alguna ocasión ha comentado que no se puede vivir de la cultura, ni en Canarias ni en el resto del territorio español. ¿Cómo define la situación cultural de nuestro país, y de las islas en particular? ¿Cómo lo imagina en un futuro próximo?

Voy a contradecir, con tu permiso, el enunciado de la pregunta. Existe mucha gente que vive de la cultura en este país, y si he dicho en alguna ocasión lo contrario, posiblemente haya sido desde mi enfado a no ser yo una de ellas.

Aclarado este punto añado lo siguiente:

España no es en general un país que viva de su cultura, y sin embargo, al mismo tiempo, sí que lo es, pues exporta al mundo lo que tiene: los toros, el flamenco, las cañas y tapas, la playa, la tortilla española, las romerías y la semana santa. Y esa, nos guste o no, es nuestra cultura.

Otra cosa es la cultura desde el punto de vista del desarrollo de los pueblos: la investigación, los nuevos lenguajes, la consciencia, la innovación, las artes o el crecimiento. Es en este punto donde yo no veo el progreso.

Mi opinión al respecto, a groso modo porque la pregunta da para tesis, es que para que un pueblo avance culturalmente debe perder el miedo, y en España el miedo es leche materna.

¿En las islas…? digamos que hasta que no tengamos una consciencia diferente de quiénes somos y de nuestras posibilidades, va a ser muy difícil desarrollar algo que aún ni siquiera conocemos. Pero creo que ahí vamos, estamos en ello.

El futuro es incierto, pero por imaginarlo… ¡elijo imaginarlo impresionante!

¿Ser canaria es un hándicap a la hora de conseguir trabajos fuera de las islas?

En mi caso no. Creo que cada vez más se están perdiendo las generalidades y eso me gusta. Ya está bien de beneficiarnos o menospreciarnos por algo que no es mérito o fracaso nuestro. Uno es quién es, más allá de la tierra en que nació, utilizarlo como bandera es una excusa para no verse a sí mismo, pero bueno, esta es una idea radical mía.

Ahora que termina con esta gira en Canarias, ¿qué proyectos está preparando?

Mi proyecto es seguir trabajando con el espectáculo. Mi idea es volver en otoño/invierno a Canarias con una segunda gira, pero aún no tengo fechas concretas. En Junio estaremos programados en Madrid en el Festival Iguales de Nave 73 e iremos a la Sala Experimental del Teatro Zorrilla de Valladolid.

Queda muchísimo trabajo de distribución. Ahora andamos con los subtítulos en inglés y francés para poder girar también internacionalmente, o al menos esa es la intención, y entre 2018/19 hay planes de ir con LACURA a Latinoamérica. En fin, que me estoy tomando en serio esto de focalizar. (ríe)

Además, paralelamente, estamos trabajando en la post-producción de mi película (ópera prima: PUENTING) co-producida con Sebastián Álvarez de Volcano Films y espero que pronto podamos sacarla a la luz.

En pocas palabras:

  • Un lugar: Humboldt al atardecer.
  • Una comida: Solomillo
  • Un color: azul
  • Un libro: La libertad interior, de Krishnamurti.
  • Una frase: “Si lo crees, lo creas”
  • Una película: Into the wild
  • Un personaje: El mago Merlín


TITULO: Lacura

FECHA: Viernes 19 de mayo de 2017

HORA: 21.00 h.

LUGAR: Teatro El Salinero

DESCRIPCIÓN:

Bibi, un personaje del enfermo siglo XXI, hilarantemente poseída por los espíritus que la habitan, decide contarnos como loca su propia mirada al mundo.

Familia, amantes, temores y paisajes psicológicos serán el hilo conductor de la historia, llevándonos hacia un viaje interior sin retorno a través del dolor y la risa, dándole la vuelta a la tortilla y descubriendo que no hay huevos.

ENTRADAS: 10 € – EDAD RECOMENDADA: A partir de 16 años de edad.

VENTA DE ENTRADAS: www.entrees.es, Área de Cultura del Cabildo de Lanzarote, de 9.00 a 14.00 horas, y en la taquilla del Teatro El Salinero el mismo día de la actuación, desde una hora antes del comienzo del espectáculo, pero solo en el caso de que no se hayan agotado previamente.

MÁS INFORMACIÓN: www.culturalanzarote.com