<strong><em>Olga Cerpa</em></strong><strong></strong>

Olga Cerpa

Una voz narradora de su tiempo

La artista grancanaria Olga Cerpa y Mestisay actuarán el próximo 12 de febrero en el Teatro Víctor Fernández Gopar “El Salinero”. En esta ocasión nos ofrecerán el espectáculo “Palosanto”, término que hace referencia a un árbol cuya madera se ha utilizado desde tiempos pretéritos con fines espirituales y sanadores además de ser muy apreciada en la construcción de instrumentos musicales.

Se trata de un concierto matrimonial entre la voz y la guitarra brindando a los presentes una equilibrada y placentera armonía ambiental; un espectáculo orgánico, lleno de matices cautivadores.

La voz de Olga Cerpa viajará junto a la guitarra por canciones de diversos autores de distintas latitudes que, en su versión discográfica, son interpretadas por guitarristas de diferentes partes del mundo.

Más que una voz de influencias canarias que convergen y se entremezclan con otras orillas como Portugal y América, Olga, junto a la guitarra, representa una devoción por los sonidos, una narración testimonial de su tiempo.

“Nunca concebí cantar algo que no sintiese”

“Las nominaciones y los premios, aun siendo agradecidos, hay que tomárselos con la distancia emocional adecuada, para que no te nuble el cerebro ni te alimente inadecuadamente el ego”

“Hemos tenido la suerte de haber nacido en un paraíso”

“Para atrás ni para coger impulso, como se dice popularmente”

“Nosotros nacimos y dimos nuestros primeros pasos en el mundo analógico, cuando los másters de las grabaciones discográficas se cortaban con tijeras y se pegaban con cita celo”

Una de las pandemias más letales de la historia, la que hemos padecido desde marzo de 2020, no ha impedido que artistas como Olga Cerpa & Mestisay continúen creando músicas especiales… “Palosanto” es un ejemplo de ello.

Próximamente te reencontrarás en Lanzarote para presentar este trabajo. ¿Qué nos vamos a encontrar en el espectáculo “Palosanto”?

Unas canciones bellísimas, unos arreglos para tres guitarras muy cuidados, llenos de orfebrería musical, unas proyecciones del fotógrafo palmero Emilio Barrionuevo que casan de forma muy especial con el ambiente que queremos crear en esa hora y media de concierto que a mí se me va volando y mi voz intentando estar a la altura de tanta delicia musical y audiovisual.

Con las entradas agotadas desde hace bastante tiempo, parece que no se cumple el vaticinio de que el mundo digital iba a favorecer un descenso de las actuaciones en directo. Más bien todo lo contrario; parece que se agradece mucho más la actuación en vivo. ¿Qué opinas de la tecnología digital y de su avance, que además fue el artífice para que se pudiera realizar este disco con una variedad de guitarristas de diferentes nacionalidades?

Es una maravilla. Nosotros nacimos y dimos nuestros primeros pasos en el mundo analógico, cuando los másters de las grabaciones discográficas se cortaban con tijeras y se pegaban con cita celo. Así que esta revolución tecnológica en torno al sonido y a la imagen es un asunto fascinante para los que venimos de aquel pasado. Esa frase de que ningún tiempo pasado fue mejor tiene aquí mucho sentido.

¿Cómo se les ocurrió y cómo se llevó a cabo el proceso?

Estábamos en casa sentados, sin hacer nada, con giras internacionales y planes de producción que se habían convertido en un sinsentido por culpa de la pandemia. Y nos acordamos de que alguna vez quisimos hacer un disco solo a guitarras y voz. Teníamos una autopista de comunicación e información estupenda a mano, a través de internet. Así que pensamos que muchos guitarristas que nos gustaban y a los que no conocíamos personalmente estarían igual de aburridos que nosotros en diferentes ciudades del mundo, alejadas de nosotros por miles de kilómetros. Y, efectivamente, así los comprobamos después, cuando comenzamos a contactar con cada uno de ellos y vimos su absoluta disponibilidad con el proyecto.

¿Podría decirse también que has tomado el nombre de “Palosanto” (con todas sus magníficas connotaciones) para reconocer a la guitarra como instrumento polifacético para todo tipo de músicas a través de estos grandísimos guitarristas?

Sí, claro. Nos parece un título muy adecuado a lo que suena y al espíritu que reina en toda la producción: sonidos orgánicos que ayudan a que mi voz se exprese, o al menos así lo pretendo, con una textura también muy humana, muy cercana al oído de quien pueda escuchar el disco. A fin de cuentas, el Palosanto es un árbol que ha sido utilizado históricamente en culturas aborígenes para rituales y ceremonias.

Las nuevas generaciones han descubierto muchas cosas a través de canciones bandera tuyas, como puedan ser “En busca de Valentina”, “Rosa de los vientos” “Graciosera” … un mestizaje de aprendizajes muy interesantes para redescubrir lugares, poemas o personas ilustres convirtiéndose muchas veces en emblemas musicales. ¿Se proponen ustedes estos objetivos a la hora de sacar un disco o se trata de meras coincidencias?

Somos isleños, cantores de esta parte del Atlántico. Hemos tenido la suerte de haber nacido en un paraíso. Un paraíso, sin embargo, acosado por la especulación urbanística, bombardeado culturalmente en no pocas ocasiones por valores anodinos… Nuestro granito de arena va dirigido, cuando podemos, a apuntalar valores que resalten, en el sentido positivo, claves que ayuden a construir nuestra identidad. Una identidad que imaginamos siempre mestiza, abierta el mundo, no excluyente.

Ya cuentas en tu haber con dos nominaciones a los Premios Grammy Latinos, en 2014 por tu trabajo, junto a Albita y Eva Ayllón, “Mujeres con cajones” y en 2019 por “Vereda Tropical” de la mano de Mestisay, ¿cómo se hace para que seleccionen tus temas en dos ediciones diferentes entre más de diez mil discos?

Eso quisiera yo saber… Nos autoproducimos los discos desde hace casi dos décadas y ese, el de los Grammy latinos, es un mundo dominado por las grandes multinacionales de la industria musical. Detrás, además, hay culturas tan potentes musicalmente como la cubana, la mexicana, la brasileña… Ha sido un milagro, viniendo de donde venimos.

¿Piensas que pueda llegar a repetirse?

Va a ser difícil; no solo por lo que he dicho antes, sino porque en el mundo de habla hispana se hacen producciones musicales muy buenas. Y, posiblemente, la mayoría no tendrán la suerte de ser nominadas a pesar de su excelente calidad. Así que esto de las nominaciones y los premios, aun siendo agradecidos, hay que tomárselo con la distancia emocional adecuada, para que no te nuble el cerebro ni te alimente inadecuadamente el ego.

¿Boleros o fados? ¿Fados o boleros? A lo largo de tu trayectoria artística has destacado por tocar diferentes palos musicales. ¿Con cuál te sientes más a gusto?

Con ambos. América está en nuestra piel isleña; Portugal es otra de las fuentes culturales históricas de Canarias aunque el vínculo luso esté semioculto o no muy señalado en el relato histórico de Canarias. Yo, además, tengo un apellido canario de origen portugués y a mi voz y forma de interpretar creo que le van muy bien ambos géneros. De ahí que los quisiéramos unir en dos experimentos discográficos de los que nos sentimos muy orgullosos: Pequeño fado y otras canciones de amor y Estación Lisboa.

Llevas más de media vida dedicada a la música de raíz, buscando en el fondo de los mares lo más puro de la voz y de la música, tu propia identidad. ¿Qué nuevos propósitos tienes en mente? ¿Cuáles serán tus próximos proyectos?

El año que viene estrenaremos un espectáculo que surgirá de un laboratorio de ideas que vamos a montar con músicos y bailarines jóvenes canarios. No puedo contar mucho todavía, pero nos obligará a movernos de nuestra zona de confort. Y eso, cuando una va a cumplir sesenta años, te aseguro que produce una doble sensación: ilusión y temor a lo desconocido. Pero seguro que valdrá la pena el intento. Todo con tal de sentirse una viva.

¿Y para cuándo un disco de auténtica raíz, de música más tradicional?

Ese espectáculo del que hablo nacerá de esa raíz. Espero que nos lleve a un espacio sonoro donde se reivindique su espíritu. Un espíritu que soñamos desnudo, sin abalorios y que tuvimos la suerte de conocer y transitar cuando Manuel y yo éramos muy jóvenes, siendo amigos de grandes cultures y cultoras de esa tradición.

Para ir haciendo boca… ¿Sabes ya con qué canción de tus muchas canciones icónicas concluirás el espectáculo?

Si podemos, con ninguna de las habituales en conciertos de otro formato. Ellas no necesitan de nosotros si realmente en algún momento llegan a ser icónicas. En este espectáculo preferimos invitar al público a descubrir y redescubrir cosas que nos emocionan, sean nuestras o no. Para atrás ni para coger impulso, como se dice popularmente.

Para finalizar, selecciona una estrofa, poema o estribillo de una de tus letras de canciones con la que te identifiques y con la que te podamos recordar siempre…

Pues no lo sé… Me identifico con muchas porque al interpretarlas habitualmente las he “construido” con mi corazón antes de pasarlas a la garganta. Nunca concebí cantar algo que no sintiese.

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