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Sí se puede condena rotundamente el empleo de violencia contra las personas migrantes atrapadas en Canarias

Sí se puede condena rotundamente el empleo de violencia contra las personas migrantes atrapadas en Canarias

Arcila: “Exigimos la inmediata reactivación de las rutas migratorias hacia la Europa continental”

La organización ecosocialista reclama la investigación de responsabilidades y la aplicación de medidas sancionadoras contundentes

Recuerda que ya hace seis meses pidió la dimisión del ministro del Interior, Grande-Marlaska, por una gestión que cada día adquiere tintes más graves

Sí se puede condena rotundamente el empleo de violencia contra las personas migrantes atrapadas en Canarias, tal como ocurrió este martes, 6 de abril, en el campamento de Las Raíces (Tenerife), cuando los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado dispararon incluso pelotas de goma contra las personas migrantes con la supuesta intención de apaciguar una reyerta producto de la tensión que viven las personas que han quedado atrapadas en Canarias en el primer paso de su ruta migratoria hacia Europa. 

“Exigimos la inmediata reactivación de las rutas migratorias de estas personas hacia la Europa continental, el mecanismo más efectivo para evitar situaciones lamentables”, asegura Pedro Fernández Arcila como portavoz de la organización ecosocialista en materia de migraciones. “El Gobierno de Canarias debe ser valiente y colocarse a la par de la ciudadanía del Archipiélago, que ha demostrado una altura moral y una solidaridad ejemplares –apunta el portavoz de Sí se puede–. Defender los derechos humanos de las personas migrantes es también defender Canarias. A todos nos une el deseo de impedir que las Islas funcionen como la cárcel de Europa”.

Asimismo, el partido asambleario canario reclama “la investigación de responsabilidades y la aplicación de medidas sancionadoras contundentes, para que estas prácticas no queden impunes y que los agentes entiendan que nunca se debe recurrir a procedimientos violentos que pongan en peligro la vida y la salud de las personas afectadas; es una exigencia que hacemos a las jefaturas operativas y políticas de las fuerzas de seguridad del Estado, es decir, al Ministerio del Interior y a la Presidencia del Gobierno español”, apunta Arcila al tiempo que recuerda que “ya hace seis meses reclamamos la dimisión del ministro del Interior, Grande-Marlaska, por la gestión de la cuestión migratoria desde una perspectiva policial y con un enfoque basado en la seguridad, que cada día adquiere tintes más graves y porque, desde el comienzo de esta crisis, por voluntad del gobierno del Estado, Canarias ha quedado convertida en una cárcel para las personas procedentes de África que solo buscan en Europa una solución a los problemas que los países desarrollados han causado a sus pueblos”.

Sí se puede insiste en que las personas migrantes que llegan a Canarias son hacinadas en unos campamentos que no resuelven sus necesidades básicas, al contrario, todas las carencias, malos tratos y despropósitos que se comenten en ellos “ahondan aún más la brecha que provoca la vulneración de las leyes estatales, europeas y la Declaración Universal de Derechos Humanos”, asegura el portavoz.

En este sentido, la organización ecosocialista señala como hechos muy preocupantes las malas condiciones de las instalaciones, su ubicación en zonas geográficas hostiles, la escasez de alimentos y de ropa de abrigo, la insuficiente atención jurídica y de intérpretes, la criminalización, las vejaciones y agresiones, que constituyen un conjunto de maltrato generalizado en el que la violencia y el racismo institucional derivados de este enfoque basado en la seguridad incluso se salta las consideraciones respecto al deber de protección de las personas menores de edad. 

A juicio del partido canario, “es ineludible concretar las fórmulas jurídicas y políticas para situar a Canarias en un espacio internacional de cooperación y de construcción de relaciones entre los pueblos basadas en el respeto, la solidaridad y el diálogo, tal como se manifestó de manera inequívoca el pueblo canario hace ya 35 años”.