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Un cuidado de calidad reduce el impacto de la pandemia en el bienestar emocional de la infancia más vulnerable

Un cuidado de calidad reduce el impacto de la pandemia en el bienestar emocional de la infancia más vulnerable

  • Las medidas de distanciamiento social aplicadas han impactado con más fuerza a la infancia que partía de una situación de vulnerabilidad previa.
  • El 74% de los niños y niñas encuestados temen la infección de sus allegados, el 66% no poder visitar a sus familiares y amigos y el 53% que la vida no vuelva a ser la misma.
  • Las propuestas de niños, niñas y jóvenes para hacer frente a la COVID-19 han sido enviadas al presidente del Gobierno y los ministros de Educación y Sanidad.

Aldeas Infantiles SOS ha presentado hoy el informe Cuidado de calidad y salud mental en tiempos de la COVID-19, una mirada desde los niños y niñas más vulnerables, que analiza el impacto de la primera oleada de la pandemia en una muestra de 459niños, niñas y adolescentes atendidos en sus programas de acogimiento y fortalecimiento familiar. Este estudio revela que la infancia en situación de vulnerabilidad está más expuesta a sufrir los efectos negativos de la pandemia, si bien estos se pueden minimizar con un cuidado de calidad. Asimismo, da voz a los niños y niñas participantes, cuyas recomendaciones para hacer frente a la crisis han sido enviadas al presidente del Gobierno y a los ministros de Educación y Sanidad.

El alcance exacto que la COVID-19 y las medidas de contención puestas en marcha puedan tener en la salud mental de los más pequeños es aún desconocido. Para delimitar sus efectos y prevenir daños a corto, medio y largo plazo, Aldeas Infantiles SOS ha desarrollado un estudio participativo cuyo resultado, plasmado en el informe Cuidado de calidad y salud mental en tiempos de la COVID-19, evidencia un ligero empeoramiento en el estado emocional de los niños, niñas y adolescentes antes y después del confinamiento, y determina que las medidas de distanciamiento social aplicadas han causado mayor impacto entre aquellos que partían de una situación de vulnerabilidad previa. 

Los 459 niños, niñas y jóvenes que han participado en el estudio, atendidos por Aldeas en sus programas de protección y prevención, se muestran, no obstante, igual de satisfechos con su calidad de vida que sus iguales, lo que permite concluir que las medidas adoptadas por la organización han sido eficaces a la hora de proteger y fortalecer a la infancia y la adolescencia vulnerables durante la crisis.

El análisis también revela sus temores y angustias. El 74 % de los encuestados temía que las personas cercanas se contagiaran de la enfermedad, al 66 % le inquietaba no poder visitar a sus familiares y amigos, el 53 % sospechaba que la vida no sería igual después de la pandemia y al 40 % le preocupaba no regresar a la escuela.

A las dificultades que atraviesan los niños y niñas privados del cuidado parental o en riesgo de perderlo se sumaron unas durísimas medidas de contención que supusieron el aislamiento y, en muchos casos, la pérdida del contacto con sus familias. “La suspensión de las clases presenciales y de las relaciones familiares perjudicaron la normalización social que perseguimos como organización y los mecanismos de reintegración familiar de estos niños y niñas, por lo que tuvimos que reorientar nuestra intervención no solo para evitar los contagios, sino también para paliar los efectos del confinamiento en la salud mental de los niños y niñas”, explica el presidente de Aldeas, Pedro Puig.

Tal y como ha detallado Javier Fresneda, vicepresidente de la organización, en la presentación del estudio, durante todo este tiempo se ha puesto especial énfasis en preservar los elementos inherentes al modelo de cuidado de Aldeas que generan unidad: mantenimiento de los grupos estables de convivencia, no separación entre hermanos y presencia constante de las figuras de referencia, de modo que educadores y cuidadores proporcionen a los niños, niñas y jóvenes un apoyo incondicional. Estos educadores y familias de acogida, a su vez, han recibido apoyo psicológico y formación en resiliencia familiar para responder adecuadamente a las necesidades sobrevenidas de esta situación de estrés e incertidumbre.

“Es crucial reforzar los recursos emocionales de los niños y establecer mecanismos de atención temprana que garanticen el derecho a la salud de los niños y niñas más desfavorecidos”, asegura Pedro Puig, “especialmente cuando se tienen evidencias de que los efectos sobre la infancia de pandemias u otras catástrofes de las que tenemos constancia perduran en el tiempo hasta tres años después de producirse”.

Un informe con carácter participativo

Tan relevante es el derecho inalienable de los niños y las niñas a la salud física y mental como el derecho a ser escuchados. Así lo recoge la Convención sobre los Derechos del Niño y ese ha sido uno de los principios rectores del informe. De este modo, los propios niños, niñas y adolescentes encuestados han tenido la oportunidad de contribuir a hacer frente a esta crisis con propuestas que giran en torno a tres ejes y que ya han sido remitidas al presidente del Gobierno y los ministros de Sanidad y Educación:el derecho a la salud, el derecho a la educación y el derecho a la igualdad de oportunidades. 

Entre ellas, cabe citar el acceso gratuito de la población a mascarillas, test y apoyo psicológico; el incremento de recursos para abastecer hospitales y garantizar la desinfección en centros sanitarios y educativos; la dotación de los medios necesarios para continuar con el aprendizaje a distancia; o la creación de un fondo social de emergencia en previsión de nuevos rebrotes. 

En la presentación del informe han participado, además del vicepresidente de Aldeas Infantiles SOS Javier Fresneda, el decano del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, Fernando Chacón; la directora de Investigación de Aldeas y coordinadora del estudio, Laura Vallejo; la directora de la Cátedra Santander de los Derechos del Niño en la Universidad Pontificia Comillas, Clara Martínez; y la directora de Incidencia Política de Aldeas Infantiles SOS, Nadia Garrido.