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Un trabajo sobre el uso del suelo en la evolución ecológica del sistema eólico de Arinaga obtiene la beca Simón Benítez Padilla de la Biblioteca Insular

Un trabajo sobre el uso del suelo en la evolución ecológica del sistema eólico de Arinaga obtiene la beca Simón Benítez Padilla de la Biblioteca Insular

El autor, Néstor Marrero Rodríguez, obtiene los seis mil euros de la convocatoria de esta beca bienal dedicada en esta 12º edición a la Ecología y Medio Ambiente en Gran Canaria.

El trabajo de Néstor Marrero Rodríguez titulado ‘El impacto de los usos históricos del suelo en la evolución ecológica del sistema eólico de Arinaga’, ha obtenido la Beca de Investigación Simón Benítez Padilla que convoca la Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canaria, a través de la Biblioteca Insular.

La duodécima convocatoria de la mencionada beca bienal, que en esta edición estaba dedicada al tema de la ‘Ecología y el Medio Ambiente en Gran Canaria’, cuenta con una dotación de seis mil euros y su ganador cuenta ahora con dos años por delante para el desarrollo del trabajo de investigación resultante del proyecto becado.

El proyecto de Néstor Hernández, de 27 años de edad, pretende analizar el impacto de la actividad humana en los ecosistemas del sistema eólico de Arinaga a lo largo de la historia. Enmarcado dentro de la denominada ecología histórica, podrá reconstruir, mediante diferentes procedimientos, las características de los ecosistemas en un periodo de aproximadamente de 200 años. En la investigación propuesta se pretende estudiar la relación entre los usos del suelo históricos (industria de los hornos de cal, agricultura, usos recreativos, entre otros) y las alteraciones sufridas por el sistema eólico de Arinaga.

Hernández Marrero desarrolla una línea de investigación alrededor de los usos históricos y la evolución del paisaje sobre todo de los campos de dunas de Canarias. Además, es autor de un libro que mezcla la historia oral y la fantasía titulado ‘Conjuros en las Cumbres de Anaga’.

Según el investigador, este tipo de estudios son especialmente útiles para abordar trabajos de gestión y restauración, pues con ellos se puede conocer cómo responde la naturaleza ante las perturbaciones humanas derivadas de los usos del suelo. Y son especialmente necesarios

en los sistemas de dunas áridos, pues se encuentran entre los más degradados. “En Canarias la superficie ocupada por sistemas playa-duna es bastante reducida, y la mayoría de estos ecosistemas se encuentran en un estado de conservación deficiente, debido a la elevada presión antrópica que sufren”, señala Néstor Marrero.

“Sin embargo, poseen un alto valor natural, tanto desde el punto de vista de la geodiversidad

como de la biodiversidad. A modo de ejemplo, y a pesar de la intensa alteración antropogénica que ha sufrido, Arinaga contiene dos poblaciones de especies amenazadas: Atractylis preauxiana y Convolvulus caput-medusae. Se trata de un buen laboratorio para estudiar la capacidad de respuesta de un sistema eólico costero ante una intensa perturbación humana”, agrega Marrero, que realizó el máster en Gestión Costera de la ULPGC y actualmente curso el programa de doctorado en Oceanografía y Cambio Global también por la ULPGC.

La beca correspondiente a 2018 fue adjudicada al trabajo titulado ‘Estudio Biológico de los contaminantes ambientales que afectan a los cetáceos en Gran Canaria (Desechos marinos y compuestos orgánicos persistentes)’, presentado por Raquel Patricia Puig Lozano.

La mencionada beca, lleva el nombre del que fuera eminente ingeniero grancanario fallecido en 1976, redactor del Plan Hidrológico en la década de los años 50 del pasado siglo y autor de más de quince importantes proyectos de grandes presas y embalses construidos en la Isla como la de Ariñez y Chira. La Beca de Investigación Simón Benítez Padilla fue impulsada por el Cabildo de Gran Canaria en el año 1994, en memoria del citado ingeniero nacido en 1840, cuya biblioteca particular, integrada por más de 30 mil ejemplares y conservada actualmente en la sede de la Biblioteca Insular, fue donada por su familia a la institución insular. El Cabildo convocó en 2016 la décima edición, después de la interrupción sufrida por esta convocatoria durante la última década.