El espectáculo Recuerdos del jable triunfa en Lanzarote.
El pasado jueves 1 de octubre vivimos una noche mágica. Precisamente, el Teatro Víctor Fernández Gopar El Salinero acogió un gran estreno. Concretamente, el espectáculo Recuerdos del jable emocionó a todos los asistentes.
Además, sus propios descendientes y pupilos lideraron esta preciosa iniciativa. Primero, Óscar Pérez Cabrera aportó la gran idea original. También, José María de Paiz diseñó la fantástica escena teatral. Igualmente, él escribió un guion verdaderamente conmovedor para el homenaje.
Finalmente, el maestro Toñín Corujo dirigió magistralmente todo el evento. Evidentemente, esta era una cita absolutamente ineludible. Por ello, el público llenó completamente el recinto cultural. Ciertamente, los asistentes aplaudieron muy emocionados durante toda la velada.





El espectáculo Recuerdos del jable emociona al público
Todos sabíamos que disfrutaríamos de excelentes voces locales. También esperábamos la actuación de magníficos tocadores tradicionales canarios. Seguidamente, las famosas coplas de Antonio Corujo sonaron nuevamente. Definitivamente, su cadencia inundó cada rincón del teatro capitalino.
Además, la emoción invadió todas las butacas presentes. Porque él fue siempre un hombre inmensamente bueno. De hecho, nuestro folclorista nunca se enfadaba y contagiaba felicidad. Por consiguiente, su recuerdo planeó firmemente entre el público entregado.
Sin embargo, el talento de esta saga resulta asombroso. Principalmente, ellos son músicos, cantadores, tocadores y grandes parranderos. En consecuencia, el resultado musical fue absolutamente sobresaliente. Así, esta generosa estirpe viva irradió inmensa alegría.
“Los asistentes vivieron un momento único y muy especial. La figura de Antonio Corujo sigue hoy más viva que nunca. Él revive en el agudo del violín. También, él vive en el abrazo tierno del camellito”.
Gran talento familiar y futuro folclórico garantizado.
Ellos nos regalaron un homenaje verdaderamente sentido. Aunque el puntal ha desaparecido físicamente, su espíritu sigue muy presente. Exactamente, él revive en cada nota, acorde y rápido rasgueo. Incluso, el ritmo atávico de las lapas resonó fuertemente.
Asimismo, la voz primorosa de sus sobrinos brilló. Igualmente, las mágicas manos del Coloráo acariciaron el timple magistralmente. Luego, Fabiola Socas demostró ser pura poesía musical. Después, los propios hijos relataron historias tiernas de su adorado padre.
En resumen, muchísimos artistas agradecidos llenaron el escenario. Finalmente, la puesta en escena combinó tradición y vanguardia contemporánea. Afortunadamente, tenemos una inmensa cantera artística insular. De hecho, muchos niños crecen rodeados de este valioso legado. Por tanto, tenemos presente y un brillante futuro garantizado. Definitivamente, hay muchísima esperanza.