Ana Taravilla, integrante de Flor de Fuego
“Creamos este colectivo desde la necesidad, porque algo así no existía en la isla”
Cuando Ana Taravilla llegó a Lanzarote hace dos años, una de las primeras cosas que hizo fue buscar asociaciones feministas. “Siempre me he movido en este tipo de colectivos porque me parecen un espacio brutal de aprendizaje, para conocer mujeres y para tener un lugar seguro”. La búsqueda la llevó a Mararía y a la Plataforma 8M, pero la brecha generacional era grande. Ella tenía entonces 24 años y se preguntaba: “¿Dónde está ese grupo de mujeres jóvenes activas que quieran salir a la calle y reivindicar nuestros derechos de forma colectiva?”
No era la única. Otras amigas y conocidas de la isla compartían la misma inquietud, y decidieron unirse. Así nació hace cuatro meses el colectivo Flor de Fuego, para cubrir ese vacío: “Lo creamos desde la necesidad, porque algo así no existía”, explica Ana. “Al principio surgió un poco de cara al 25N. Las primeras asambleas que hicimos eran en torno a este día, y a partir de ahí hemos seguido juntándonos”.
Tras participar en los actos con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, se volcaron en la siguiente gran cita anual: el Día de la Mujer Trabajadora. Este año, esperan convertir la manifestación del 8 de marzo en una fiesta, con talleres previos y una performance a la que invitan a sumarse a todas las personas que quieran participar.
Cuando pase esa fecha, se plantean registrarse formalmente como asociación, pero de momento trabajan como colectivo y a través de asambleas, que para ellas son un pilar del trabajo que quieren realizar. “Es lo que me encanta de haber creado esto juntas y desde cero. Al principio no había ningún rol establecido, pero como cada vez estamos llegando a más mujeres, hemos optado por tener un equipo de coordinación”, explica.
Ella forma parte de ese equipo, junto a otras nueve mujeres, y aunque de momento no hay cargos establecidos, sí empiezan a tener cada una su rol: desde reservar la sala para las reuniones, que suelen realizar en el centro cultural de Argana Baja o en la Biblioteca de Arrecife, hasta mantener el contacto con los medios o diseñar y pegar los carteles para darse a conocer y anunciar las asambleas.
También tienen una cuenta en Instagram (flordefuego.lzt) en la que difunden su actividad y un correo electrónico para quienes prefieran contactar por esa vía (flordefuegolzt@gmail.com), y afirman que cada vez son más. “Hace poco vino una chica a la asamblea porque había visto un cartel anunciándola”, celebra Ana.
Hasta ahora, las asambleas se han centrado en la preparación del 8M, pero su objetivo en ese espacio es abrir debates y diálogo sobre feminismo y temas de actualidad que afectan a la mujer, además de dar forma a los futuros proyectos que tienen en mente. “Creo que estamos llegando a la gente, y como las asambleas son abiertas, cuando viene una chica nueva que no conocemos me emociona un montón, porque digo: estamos generando el espacio que queríamos crear”.
Isabel Lusarreta
¿Por qué Flor de Fuego? ¿Cómo surge este nombre y qué significa para ustedes?
Surge de esas raíces que tienen las flores, de la idea de conectarnos a todas. No es un feminismo radical, ni mucho menos, sino esa raíz fuerte de estar en contacto con la tierra, de salir a la calle, de estar todas unidas. Cuanto más juntas y más enraizadas estemos, más vamos a aguantar, a sostenernos y a florecer. Queremos ser cuantas más, mejor, que es lo que está pasando. Estamos floreciendo en todos los sentidos de la palabra. Y fuego porque estamos en una isla volcánica, y por la pasión y el fuego que tenemos todas dentro para decir: estamos aquí, no nos queremos callar, estamos vivas y somos muy peleonas. La verdad es que estamos con muchas ganas de eso, de hacernos escuchar y de estar ahí.

Dice que no representan un “feminismo radical”. ¿Dónde se engloban dentro de las corrientes de este movimiento?
Cuando hicimos la primera asamblea marcamos un poco nuestras bases y desde el primer momento nos pusimos todas de acuerdo en que estamos dentro del paraguas del feminismo transincluyente, es decir, aceptamos a las mujeres trans. Es un colectivo transincluyente, antiracista y anticapitalista.
“El 8M tendremos talleres de pancartas y camisetas, haremos una performance llamada haka y todo el mundo es bienvenido a participar”
¿Qué les diría a las personas que siguen recelando del feminismo, y que repiten esa idea de “yo no soy ni machista ni feminista, yo creo en la igualdad”?
Creo que hay un desconocimiento muy grande de lo que es el movimiento feminista. Si te vas a la raíz de la palabra, esa misma expresión no tiene sentido, es una incongruencia en estado puro (según la RAE, feminismo es el “principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre”). Vivimos en un sistema patriarcal y al final nos acaban afectando cosas por el simple hecho de ser mujeres. En mi caso, yo soy una mujer blanca, pero están las mujeres racializadas, mujeres emigrantes, mujeres trans… Hay un abanico enorme de personas que sufrimos vivir en este sistema. Ahora hay una especie de rechazo a esta ola feminista en la que la mitad de la población decidimos levantarnos y luchar por nuestros derechos, pero creo que tienen que coger el diccionario, tienen que leerse un par de libros, escuchar voces e informarse un poco. Esto lo pienso no solo con el feminismo, sino con la vida misma, con la cultura, con cosas que desconocemos. No te puedes quedar con lo que has oído de un tiktoker, hay que ir a la raíz de los problemas.
¿Cree que se está retrocediendo?
Sin duda. La historia en general es cíclica, y ahora están viniendo muchas olas de ideologías de extrema derecha. Están surgiendo mentalidades que a mí me parecen como anticuadas. Me explota un poco la cabeza al ver que vuelven a surgir comentarios que piensas: ¡Si es que eso ya lo habíamos pasado! Pero no, y eso sí que me parece radicalizado. En 2018 o 2019 fueron brutales las movilizaciones feministas que hubo, fue un poco la cresta de la ola, pero creo que ahora estamos retrocediendo, esa es la sensación.
¿Cómo diría que está hoy la situación en Lanzarote en esa lucha por la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres?
En Lanzarote y a nivel nacional, seguimos viendo noticias de hombres que han abusado de sus parejas o de algún familiar, seguimos viendo violencia de género, seguimos viendo asesinatos… Y a nivel laboral, creo que la brecha de género sigue estando ahí. En mi caso trabajo en la asociación Tenique Cultural y es verdad que la situación en el mundo de la cultura me ha sorprendido para bien, porque la mayoría de técnicos con los que tengo que trabajar son mujeres, pero en otros sectores no es así. Es un problema estructural del sistema.
“Las asociaciones que ya existían, sobre todo la Plataforma 8M, nos han dicho que es guay que esté habiendo un relevo generacional”
Y en lo personal, ¿ha sufrido el machismo en carne propia?
Sí, sin duda. Yo creo que cualquier mujer, ¿no? Es verdad que ahora en mi trabajo estoy encantada, porque es muy horizontal, pero en otros momentos de mi vida no ha sido así. Yo he trabajado mucho de cara al público, he trabajado en museos, y al ser una mujer y joven, me he sentido ninguneada. De no tomarme igual de en serio que a mis compañeros hombres, de sufrir mucho paternalismo, de venir clientes a explicarme cómo hacer mi trabajo y ver que eso solo pasaba conmigo y con mis compañeras mujeres y jóvenes. Y a nivel familiar, tengo un hermano y una hermana y yo creo que nos han criado de manera diferente, pero eso es algo que se acaba heredando de las generaciones anteriores. Lo bueno es que yo ahora soy muy consciente para identificar esas cosas. Algo de lo que me siento muy orgullosa es que si veo un comportamiento que no me gusta, incluso mío propio, sé identificarlo o poner el límite. Creo que ayuda mucho a educar la mente y tener ese filtro que te dice: “Alerta roja, esto no ha cuadrado”.

¿Cuáles son los principales ejes en los que quieren trabajar desde la asociación y qué objetivos se han trazado?
Desde que empezamos estuvimos muy volcadas con el 25N y luego con el 8M, pero cuando acabe tenemos en mente hacer diferentes actividades con las mujeres de la isla. Ser una red de apoyo, una red de contacto y un espacio seguro. Nos gustaría hacer algunos talleres, también hemos pensado hacer actividades con las mujeres en el centro penitenciario… Tenemos cositas en mente y las tenemos que aterrizar. También a lo mejor hablar con algunos institutos, porque tenemos un par de compañeras que trabajan en el sector de la educación y nos parecen unos espacios súper interesantes y muy potentes para darnos a conocer. Que también las chicas jóvenes de institutos, las adolescentes, sepan que aquí tienen un espacio y un colectivo donde pueden venir, aprender y colaborar.
¿Qué relación mantienen con las asociaciones que ya existían en Lanzarote?
Hemos tenido una acogida muy natural y muy orgánica. Ellas mismas nos han dicho, sobre todo la Plataforma 8M, que es guay que esté habiendo un relevo generacional. Nos dicen: “Claro, van pasando los años, cada uno tiene su vida y al final es algo que si no lo mantienes se disuelve, ¿no?” Entonces hay muy buena relación. Las mujeres de la Plataforma 8M nos han ayudado un montón, nos han dado contactos, han venido a algunas asambleas… Y con Mararía también hemos hablado y aunque no tenemos una relación tan estrecha, nos apoyan.
¿Qué importancia tiene para ustedes el Día Internacional de la Mujer y cómo se preparan para vivirlo este año en Lanzarote?
Pues la verdad es que estamos súper ilusionadas y estamos esforzándonos un montón. Hemos convocado la manifestación en colaboración con la Plataforma 8M, Mararía y el Cabildo, y también fuimos a una reunión con algunos ayuntamientos. Hemos propuesto la hora, el recorrido, las actividades…
“Creo que hay un desconocimiento muy grande de lo que es el movimiento feminista. No te puedes quedar con lo que has oído de un tiktoker”
¿Y qué tienen previsto para esa jornada?
Va a ser el 8 de marzo a las 12:30 de la mañana, y lo que vamos a hacer una hora antes, a las 11:30, es un taller de pancartas. Nosotras vamos a estar en la Plazuela y vamos a tener material para que venga todo el mundo que quiera a hacer sus pancartas. También vamos a hacer un taller de camisetas, para empezar a generar un poquito de movimiento, de ilusión y de participación. Después será el recorrido de la manifestación y el lema que hemos elegido para este 8M es “Si avanza el fascismo, responde feminismo”. También vamos a hacer una performance que se llama haka, que es una danza tradicional maorí. Hay un equipo de rugby que antes de empezar el partido hace este baile. Es una especie de danza, de movimientos muy sencillos, y nosotras lo hemos adaptado en plan haka feminista. Vamos a bailar con una serie de frases, de lemas, y luego leeremos el manifiesto.
Cuando dice “nosotras”, ¿se refiere a que la performance la van a hacer las integrantes del colectivo?
Nosotras y quien quiera. Esto es abierto a todo el mundo. Tenemos un grupo de WhatsApp de Flor de Fuego, donde vamos poniendo cuándo son las asambleas y demás, y también hicimos un grupo de WhatsApp de la haka, donde hemos pasado un vídeo del baile de la performance que queremos hacer, y se ha metido gente que no está en Flor de Fuego, pero se han animado a participar. Todo el mundo es bienvenido y cuantas más seamos, mejor. Nosotras iremos también con nuestra pancarta y hemos estado preparando los diseños para los carteles, que vamos a ver si los pegamos por toda la isla, haciendo un llamamiento masivo, a ver si llegamos a todos los rinconcitos. Yo espero con todo mi corazón que todas salgamos a la calle y juntas pasemos un rato que a mí me parece muy emotivo, el juntarnos todas en la calle a reivindicar el Día de la Mujer Trabajadora.
“Espero que todas salgamos a la calle el 8 de marzo y pasemos un rato muy emotivo, porque juntas podemos cambiar muchas cosas”
¿Qué mensaje principal desean enviar a la sociedad lanzaroteña este 8M?
Que animamos a todo el mundo a salir a la calle, ya sea mujer, hombre, niño, abuelo, abuela, porque es muy importante reivindicar nuestros derechos y pelear contra las desigualdades que estamos viviendo, porque juntas podemos cambiar muchísimas cosas. Así que animar a la gente a que se una a nosotras, que la calle es de todas y que esta lucha no es solo de las mujeres, es de todo el mundo. Ese es el mensaje que enviamos.

