Festival Palabras al Vuelo: Despedida entre cuentos y olas
El Festival Palabras al Vuelo se despide hasta el año que viene entre cuentos y olas
- La catorce edición del festival internacional de narración oral de Lanzarote vuelve a brillar en el calendario cultural por su oferta pública, cualificada y diversa.
Pocas veces ocurre que, al término de una actividad cultural, las personas asistentes hagan una fila ordenada, aunque bulliciosa y parlanchina, para abrazar a su organizadora por el buen rato prodigado.
En cada velada del Festival Palabras al Vuelo, el público contiene la emergencia de la cerveza y la conversación atropellada para diseccionar lo vivido, y espera su turno para expresar su gratitud a Cristina Temprano; ella responde feliz y almacena tanta energía para afrontar la siguiente edición del festival internacional de narración oral de Lanzarote.









Espectáculos y escenarios del Festival Palabras al Vuelo
El pasado domingo, la propuesta contadora a bordo de un catamarán, que recorre la costa entre La Tiñosa y Papagayo, operó como el mejor cierre a dos semanas de fantasía desplegadas a lo largo y ancho del territorio insular.
Sobre olas y volcanes, en aljibes y jardines, en teatros y espacios culturales variopintos, Pepito Mateo, Wangari, Pablo Albo, Simone Negrín, Isabel Bolívar y Estrella Escriña, han desgranado historias de la tradición oral o de su propia invención, han desvelado herramientas para hablar o escribir y han puesto en marcha los mecanismos de la imaginación en todas las edades con el viejo truco del érase una vez.
Las ediciones avanzan como las cuentas de un rosario y son ya catorce las veces que este encuentro de cuentos y palabras congrega a su afición, fiel, entregada, aplaudidora y participativa como pocas, sabedora que nunca se devuelve a casa como llegó, que lo hace plena de una nueva sabiduría y un acopio del bienestar que trajo la risa, o a veces, la lágrima furtiva.
Más de cincuenta espectáculos en el Festival Palabras al Vuelo
Once días de Palabras al Vuelo, más de cincuenta espectáculos y talleres, para adultos y familias y en cinco de los siete municipios de la isla, que este año han contribuido a los gastos organizativos junto a las áreas de Educación y Cultura del Cabildo.
Y en cada ocasión, salas llenas de expectación y ganas, y también de personas, aunque el desafío no es dejar gente fuera sino ofrecer el mejor rato a quien acude.
Palabreros y palabreras que han tejido con sus trayectos una red invisible de conexión entre la sala Buñuel, del CIC El Almacén, el salón de actos de la Biblioteca insular y el Centro Cívico de Arrecife; el teatro de Tías, la sala El Fondeadero de Puerto del Carmen y el albergue de Tegoyo; el centro de interpretación del Camello de Uga y la Sociedad de Máguez: un colorido mapa de apeaderos con destino al alimento de los espíritus.
Un público fiel y nuevos asistentes
Cristina Temprano, que lleva años con sus historias en la maleta y conoce muchos de los mejores encuentros de esta rama de las artes escénicas, se muestra alegre y bendecida por la excelente respuesta del plantel narrador y de sus audiencias, llenas de nuevas incorporaciones, tanto como de caras conocidas.
“Algunas personas han acudido a todas las sesiones del programa, otras nos cuentan que llevan sin perderse un festival desde hace catorce años, otras son compañeras de profesión, siempre dispuestas a seguir aprendiendo de los mejores, y hay jóvenes que han crecido junto a Palabras al Vuelo y ahora acuden a las sesiones familiares con sus hijos e hijas”, dice.
Ahora, tras el éxito de la presente edición, Palabras al Vuelo pone rumbo a 2027, cuando el almanaque señalará su quince cumpleaños, la niña bonita, tres lustros de difusión de la cultura tradicional oral de los cinco continentes que sobrevive en los cuentos, en el oficio de contar y en quienes valoran la proximidad, el pequeño formato y el privilegio del contacto con quienes deshilan las historias que atravesarán los tiempos.