Por Alex Salebe Rodríguez
El pasado 7 de octubre murió a los 87 años de edad Maricarmen Abascal, símbolo de la lucha por el derecho a la vivienda digna en España, y ese mismo miércoles, a los 81 años de edad, también murió el intérprete italoargentino Piero De Benedictis, un gran exponente de la canción protesta latinoamericana. En el año 94, Colombia otorgó la nacionalidad a Piero en reconocimiento a su vínculo artístico con el país, activismo por la reconciliación nacional, llevando su música a zonas de conflicto armado como embajador de paz e implicación en campañas sociales, un humanista de los que cada día echamos más en falta. Basta con entreabrir el postigo de la actualidad para percibir toda la mierda que hay fuera.
Memoria, homenajes póstumos y compromiso social
Tengas a tu padre vivo o muerto, es casi imposible no emocionarse al escuchar ‘Mi viejo’ (1969):
“Yo tengo los años nuevos, mi padre los años viejos, el dolor lo lleva dentro, y tiene historia sin tiempo…”.
Piero puso música y voz a la letra del periodista y poeta argentino de origen ruso, José Tcherkaski, la misma fórmula creativa de éxito que popularizó ‘Para el pueblo lo que es del pueblo’ (1974), otra poesía cantada, producto de la insistencia de Piero, porque creía que “éramos una sociedad sin memoria”. Palabras suyas recogidas de una antigua entrevista concedida al diario Clarín, pero seguimos con un preocupante déficit de memoria.
Difícil no emocionarse con ‘Mi viejo’ y difícil no hacerlo con los homenajes póstumos de la calle, de la gente del pueblo pueblo, que está recibiendo Maricarmen. Piero y la mujer que despertó conciencias, enseñando la cara más cruel de los problemas con el acceso a la vivienda en España que están padeciendo personas de todas las ideologías, religiones y culturas, honraron tres valores que trascienden sus vidas: ternura, lucha y compromiso.
“Para el pueblo lo que es del pueblo, porque el pueblo se lo ganó, para el pueblo lo que es del pueblo, para el pueblo liberación…”; “Y ahora el pueblo está en la calle, a cuidar y a defender, esta patria que ganamos, liberada debe ser”.
La defensa del derecho constitucional a la vivienda
La letra de la canción ‘Para el pueblo lo que es del pueblo’ representa el deseo expreso de Maricarmen días antes de morir y simboliza también la lucha pacífica que está librando la ciudadanía en plazas y calles españolas reclamando la aprobación y aplicación de medidas estructurales que defiendan y garanticen sin titubeos el derecho constitucional a la vivienda.
La viejilla dijo que lucharía hasta el final, y lo hizo. Para la memoria de los desmemoriados, queda su arenga política que bien podría formar parte de una canción de Piero o de otros grandes autores que han transformado en canciones demandas sociales.
“Son unos inhumanos. “No se puede hacer vivir a una persona durante siete años con un machete en la nuca preparado para cortársela por puro afán de ganar dinero”, dijo Maricarmen ante las cámaras de Televisión Española unas horas antes de su desahucio.
También queda para la memoria de los desmemoriados la imagen de su salida en camilla del piso donde vivía. La echaron de su casa y la echaron de su vida.
El drama de los desahucios y la calle como esperanza
Ya no sabemos qué es peor, si la situación que soportó Maricarmen y la que soportan miles de ciudadanos y ciudadanas que pasan por el trago amargo de tener que irse de su hogar, con la salud física y mental deteriorada, o la crueldad y el odio de personas, partidos políticos “constitucionalistas” y organizaciones ultraderechistas que injuriaron en vida a la mujer y continúan maltratando su memoria.
Hemos tenido que escuchar de una sociedad que se presupone civilizada que la señora era una teatrera, parásita, vividora, que tenía herencias, que no fue capaz de ahorrar en setenta años para comprarse una vivienda y otras tantas sandeces que deberían avergonzarnos como seres humanos.
Ni con su muerte han parado las humillaciones y montajes con IA para ridiculizar su figura y lucha. Son tan de mal gusto, que es mejor no mencionarlas. El drama de los desahucios se mantiene, pero la lucha de la calle, especialmente la de los jóvenes, también, y es un soplo de esperanza. Están por encima de los señalamientos, burlas y la criminalización que prodigan PP y Vox, estos mismos partidos que en breve estarán tocando las puertas de nuestras casas para pedirnos el voto.
Educación, cultura y memoria frente a la indiferencia
El covid cayó en saco roto. Tantas muertes y clamor de solidaridad no sirvieron de nada. El genocidio en Palestina nos sigue siendo indiferente, y tanto, que los grandes referentes para buena parte de la población son los Trump y los Netanyahu, son los héroes para líderes de partidos de derecha y derecha ultra. Imitan su vocabulario y agresividad y chulean al vender propuestas que atentan contra el estado de bienestar; el que queda.
En países democráticos, no hay dictaduras, ni exilios, ni represiones, pero cada vez tenemos la sensación de retrocesos con la careta de “soy el salvador de la patria”.
“Estudiar era pecado, clandestino era saber, porque cuando el pueblo sabe, no lo engaña un brigadier.
Educación, cultura y memoria.