Ultraligera aterriza en Arrecife en Vivo
“Ofrecemos improvisación y caos frente a los conciertos medidos de hoy”
Ultraligera
Viernes 18 de septiembre a las 22.30 h
Muelle de cruceros. Arrecife
Entrada libre y gratuita (+18 años)
Ultraligera aterrizará en Arrecife el próximo 18 de septiembre en plena explosión de su carrera, con dos nuevos discos de oro bajo el brazo y a las puertas de la que será su primera gira en Latinoamérica. Sus integrantes no olvidan que hasta hace poco “tocaban en garitos por 50 pavos”, interpretando versiones de leyendas del rock, pero hoy son sus propias canciones las que escuchan cientos de miles de personas.
El crecimiento ha sido vertiginoso desde que sacaron su primer álbum de estudio hace poco más de un año, pero Coque, el guitarrista del grupo, aclara que detrás ha habido muchos años de trabajo. Cuando conoció a Gisme, el cantante del grupo, solo tenían 17 años. Fue en unas clases de guitarra y a ellos se unió después Santi, el bajista. Juntos empezaron a dar sus primeros pasos en la música, hasta que hace cuatro años crearon Ultraligera, la banda de rock alternativo que hoy llena grandes escenarios.
En 2023 lanzaron su primer EP, Europa, aunque el verdadero punto de inflexión llegó con su primer disco de estudio, Pelo de foca (2025). Desde entonces han sido galardonados como Artista Revelación Rock en los Premios Odeón y han recibido dos nominaciones en los Premios de la Academia de la Música de España: Mejor Nuevo Artista por su álbum debut Pelo de foca y Evento del Año, por las siete actuaciones consecutivas en las que llenaron la sala La Riviera de Madrid.
Además, al primer disco de oro que recibieron por el tema Matanza en el Hotel se acaban de sumar otros dos: uno por el álbum completo y otro por la canción La Basura, que también forma parte de Pelo de foca. Y todo ello mientras ya están presentando su segundo álbum, Lapsus, en una gira con 50 fechas por festivales de toda España, incluido el Arrecife en Vivo, y que continuará después en Colombia, México, Chile y Argentina.
No obstante, si de algo presume esta “banda de amigos” -de la que también forman parte Martín a la batería y Mario como guitarrista rítmico en directo-, es de haber alcanzado “los 800.000 seguidores en plataformas digitales partiendo desde la más absoluta independencia”. De hecho, reivindican su libertad para mantenerse fieles a su estilo y no tener detrás a una discográfica que les diga que “los sonidos tan duros del rock no venden”
“La verdad es que siempre hemos sido muy independientes. Tenemos una distribución digital con Warner, pero todo lo demás lo hemos hecho nosotros y eso nos permite hacer lo que queremos”, defiende Coque, que sobre el escenario se encarga de los acordes, pero en esta entrevista pone voz al grupo. “Creo que somos especiales o que nos salimos de la norma por eso: porque nadie nos dice qué hacer ni cuándo sacarlo. No respetamos los planos de la industria, no respetamos las tendencias y eso a la gente le ha molado y dicen: coño, esto es diferente”.
Isabel Lusarreta

“Nuestro objetivo no es llenar más y reventarlo, preferimos hacer buenas canciones y disfrutar de esto que hemos construido nosotros, sin que nadie nos diga qué hacer”
Van a tocar en Arrecife en Vivo el 18 de septiembre. ¿Qué puede esperar alguien que todavía no haya visto a Ultraligera en directo?
Una banda de rock alternativo con un show que no es medido. Ahora que estamos viendo un montón de festivales y un montón de conciertos, se lleva la tendencia de pinchar muchos instrumentos, de que esté todo muy calculado, muy medido. No hay momento para la improvisación, y Ultraligera está rompiendo con eso. Es una banda de rock alternativo como las de antes. Evidentemente tiene los medios técnicos y una producción moderna, pero el espíritu es el de un concierto de los de antes, en los que manda la música, la energía, que hay momentos para la improvisación, para el caos… Creo que es una propuesta innovadora en comparación con el panorama que tenemos ahora.
En poco tiempo han pasado de tocar para unas pocas decenas de personas a llenar siete veces La Riviera en Madrid. ¿En qué momento se dieron cuenta de que lo que estaba ocurriendo con Ultraligera ya era algo grande?
Ha sido algo gradual, la verdad. No pasamos directamente de la nada a llenar siete Rivieras, aunque es verdad que eso fue un hito. Nuestra idea era hacer una y con eso ya nos valía, nos parecía un éxito. Tocar ahí era un sueño, y se vendió a las 24 horas. Sacamos la segunda y se vendió también a los dos días.
Luego la tercera a las 24 horas… Fue flipante. Pero no hubo un momento concreto, como si fuéramos unos chavales que han salido de un programa de la tele, que no han tocado nunca y de repente están en un estadio. Es verdad que ha sido rápido porque llevamos tres o cuatro años como banda, pero Gisme, Santi y yo nos conocíamos desde adolescentes, desde que íbamos al instituto.
Antes ya teníamos una banda juntos y llevábamos mucho tiempo tocando. Nosotros hemos pasado por todos los caminos. Sabemos lo que es tener que costear los discos y el local de ensayo antes de que la banda funcionara. Tocábamos versiones en garitos por 50 pavos. Hemos tocado mucho y hemos ido escalando. Hemos pasado por todas las salas de Madrid, desde la sala Siroco, hasta la sala Sol, luego Riviera, luego abrir festivales a las 5 de la tarde… Y desde el principio siempre vimos que había algo, que ya había una comunidad, que había gente que confiaba en el proyecto, que la veíamos entusiasmada y muy entregada con las canciones.

El crecimiento ha ido acompañado de reconocimientos, y acaban de sumar dos discos de oro al que ya tenían por Matanza en el hotel. ¿Se han acostumbrado ya a que las cosas les sucedan a esta velocidad o todavía les sorprende?
No, todavía sorprende. Y espero no acostumbrarme nunca, porque es maravilloso. Cuando ves que recibes millones de visitas, lo que realmente mola es que hay mucha peña detrás. Son personas reales que han comprado el disco o que lo están escuchando, y a eso no se puede acostumbrar uno. Además, si estás sacando nuevas canciones, como ahora que estamos con el nuevo disco, pues ya es una nueva energía, otra conexión.
Ustedes insisten en que no quieren sacrificar su música ni hacer concesiones por seguir creciendo. ¿Qué no están dispuestos a sacrificar de Ultraligera?
La libertad creativa, la libertad de tomar las decisiones, que me digan las canciones que tenemos que hacer o cuándo sacarlas… No estamos dispuestos a renunciar a nada, sinceramente. Esto es nuestra vida y ya hemos cumplido nuestro sueño. Nuestro objetivo no es llenar más y reventarlo. Si llega, encantados, pero no es lo que más queremos. Preferimos hacer buenas canciones y disfrutar de esto que hemos construido nosotros. Nadie tiene esa posibilidad de presión para decirnos que vamos a vender menos si hacemos un disco más roquero. Es que me da igual vender menos, yo ya estoy contento con lo que tengo. Hemos tenido ofertas hasta de marcas de todo tipo de empresas y hemos dicho que no a mucho dinero simplemente por no renunciar a esto.
¿Empresas de posibles anunciantes?
No vamos a dar nombres, pero grandes marcas multinacionales de Europa y del mundo querían a lo mejor poner logos en nuestros conciertos, en nuestro escenario, querían participar de alguna forma y que les diéramos visibilidad, pero no hemos querido.
“Espero no acostumbrarme nunca a esto, porque es maravilloso. Cuando ves que recibes millones de visitas, lo que realmente mola es que hay mucha peña real detrás”
Después de todo lo que vivieron y siguen viviendo con Pelo de foca, ahora están presentando Lapsus, con un sonido más roquero, más crudo. ¿Qué han aprendido durante el recorrido que haya cambiado su manera de hacer canciones?
Los 70 u 80 conciertos que dimos el año pasado fueron claves. Al final habíamos tocado mucho juntos, pero no nos habíamos hecho casi 80 conciertos en un verano. Eso sí que fue un aprendizaje. Además de aprender a tocar varios días, a gestionar el cansancio y las logísticas, nos dimos cuenta de que lo que más nos molaba y los temas que más molaban al público eran los más roqueros, los más cañeros para saltar, los que tenían solos de guitarra, donde había más intensidad. Los más tranquilos se nos quedaban un poco flojos en el directo y en esa conexión con la gente, y por eso este disco surgió así. Parte se compuso estando de gira, vimos lo que más nos gustaba tocar y con lo que más se divertía el público y dijimos: Pues vamos con esto, tío.
Sus letras y sus directos buscan mucho la provocación, que en ocasiones no ha estado exenta de polémica. ¿Hay algo que hoy no repetirían o que incluso preferirían no haber hecho?
Yo te diría que no, la verdad. Obviamente durante el camino hemos cometido errores, pero lo de los excesos en el escenario, esos los seguiría haciendo todos. Además, de los errores se aprende y es lo que nos ha llevado a estar aquí. Si cambias una pieza, a lo mejor Ultraligera no estaría donde está ahora y puede que no hubiera conectado con tanta gente, así que yo no cambiaría nada. Lo dejaría todo como está, que estamos muy bien.
“Sabemos lo que es tener que costear los discos y el local de ensayo antes de que la banda funcionara. Tocábamos versiones en garitos por 50 pavos”
Por si fuera poco, en noviembre cruzan por primera vez el Atlántico para tocar en Colombia, México, Chile y Argentina. ¿Qué supone para ustedes pasar de construir una comunidad en España a intentar hacerlo también al otro lado del océano?
Imagínate, una ilusión increíble. Vamos a visitar otro continente con tu música, con tus amigos, y también a empezar un poco de cero, que también nos mola. Ahora estamos tocando siempre para 10.000, 5.000 o 15.000 personas, grandes multitudes y grandes escenarios, pero somos gente también de garito, de local. Hemos estado siempre en las salas y en los bares y volver un poco a eso, a viajar con tus tres colegas y no con 30, y tener que cargarte el amplificador y convencer a un público nuevo que no te conoce, a mí me motiva un montón.
Después de tantos conciertos, ¿qué tiene que ocurrir encima de un escenario para que salgan pensando que esa noche ha pasado algo especial?
Hay muchas noches especiales, no hay algo concreto. Puede ser desde que se suba al escenario alguien del público, como pasó en el último concierto, que se subió gente del público y uno pidió matrimonio a una chica; hasta la conexión que se crea con los músicos. En esos momentos de improvisación no sabes lo que va a pasar, porque no siempre fluye igual, y hay veces en las que se crea una magia increíble. Y también depende mucho del público. Cuando está entregado y ves que están dentro del concierto, que se crea esa comunión entre artista y público, que está todo el mundo conectado, que es como un estadio de fútbol prácticamente gritando, todos a coro y animando a su equipo cantando las canciones de la banda, esos momentos son flipantes. Ahí te entra una cosa por dentro que dices: “Madre mía, qué locura”.
Si Coque y Gisme pudieran volver a aquel momento en el que se conocieron en unas clases de guitarra y les dijeran todo lo que iba a ocurrir con Ultraligera, ¿qué parte les habría parecido más imposible de creer?
No lo sé, porque es que esto era el sueño. Es como si me hubieran dicho: “Lo vais a conseguir, chicos. Vais a montar esta banda y vais a conseguir todo lo que estáis pensando”.
¿Se han cumplido entonces todos los sueños que tenían de adolescentes?
Sí. Ahora tenemos la motivación de ir a México, de ir a otro público, de tener nuevos retos, pero con esto lo hubiéramos firmado: dedicarnos a esto, vivir de nuestras canciones y tener una comunidad de gente que nos apoya, que nos quiere y que nos entiende. ¿Qué más puedes pedir? ¿En vez de vender siete Rivieras, vender diez? Ya es lo mismo. Hay que disfrutar porque esto era lo que queríamos, y ahora hay que mantenerlo, que también es una responsabilidad. Antes sacabas un disco y daba igual, porque te escuchaban tus cuatro colegas, pero ahora hay cientos de miles de personas esperando a ver la nueva canción, a ver qué quiere expresar esta banda, y ya hay una responsabilidad. Ahora estamos con esos retos, que también son muy bonitos.
Dicen que con sus canciones no les interesa tanto dar respuestas como provocar preguntas. ¿Qué pregunta les gustaría que alguien se llevara a casa después de escuchar Lapsus?
Que se planteen todo lo que está establecido, tanto acerca de la cultura, como de las drogas, de las modas, de lo que parece que es guay y lo que no es guay… Simplemente que se planteen la ley, el sistema que tenemos, por qué hacemos unas cosas, por qué hacemos otras, por qué unas cosas nos parecen bien, por qué otras nos parecen mal… Nosotros no hacemos sentencia de nada, pero sí vemos que hay muchas cosas que se dan por sentadas, que las tenemos muy interiorizadas y no debería ser así, porque no van en nuestra naturaleza, van totalmente en contra. Nosotros luchamos por la libertad. No queremos que la gente sea de una manera, queremos que se haga preguntas y que sea libre y autónoma.

https://www.masscultura.com/revista-mensual-de-ocio-y-cultura-de-lanzarote-septiembre-178/