Brígida Camacho, cincuenta años sirviendo a turistas y residentes en Playa Blanca
A punto de cumplir 86 años, Brígida Camacho Camacho representa el esfuerzo y la constancia de muchas mujeres que contribuyeron al desarrollo del sur de Lanzarote. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, el Ayuntamiento de Yaiza, presidido por Óscar Noda, ha querido reconocer la trayectoria de esta vecina de Playa Blanca, vinculada durante décadas al sector de la restauración y la hostelería.
Durante más de cincuenta años, Brígida trabajó junto a su marido Cristóbal Santana (Q.E.P.D.) regentando negocios familiares de bar y pensión. Gracias a ese esfuerzo constante lograron sacar adelante a sus cinco hijos y consolidar un proyecto de vida que hoy le permite disfrutar de una jubilación tranquila.
Una vida dedicada al trabajo y al servicio
Desde sus propias palabras se percibe la pasión que siempre sintió por su negocio:
“Me gustaba tanto mi bar que estaba en la cocina y me asomaba para resolver problemas y hablar con la gente”.
Sin embargo, su historia comenzó mucho antes. Desde muy pequeña tuvo que asumir responsabilidades familiares, alternando las tareas domésticas con el cuidado de sus ocho hermanos tras la muerte de su padre. Además, con apenas nueve años, la familia se trasladó desde Las Breñas hasta Playa Blanca, donde iniciaría su larga trayectoria vital.
A pesar de las dificultades de la época, Brígida Camacho se convirtió en la primera mujer que se inscribió en la Escuela de Adultos de Playa Blanca, donde logró aprender a leer y escribir correctamente.
El nacimiento de ‘Casa Brígida’
Posteriormente, junto a su marido Cristóbal, inició la aventura de abrir un pequeño bar que con el tiempo se convertiría en el conocido Casa Brígida. Mientras él se dedicaba a la pesca y a recoger mariscos como cangrejos y lapas, ella preparaba el pescado y atendía a los clientes desde la ventana de su cocina.
Con el paso de los años, aquel pequeño negocio fue creciendo. Primero atendía a trabajadores de la construcción del muelle de Playa Blanca y del primer hotel de la zona, el Lanzarote Princess. Además, el patio de su propia casa se transformó en comedor, rodeado de grandes helechos que colgaban del techo.
De restaurante familiar a alojamiento turístico
Con el tiempo, Casa Brígida comenzó a recibir visitantes de otros municipios que acudían los fines de semana para degustar paellas, mariscos y pescado fresco.
Sus cinco hijos crecieron dentro del negocio familiar, convirtiéndose en parte del equipo de trabajo. Asimismo, la demanda de alojamiento por parte de los clientes impulsó un nuevo proyecto: la creación de Apartamentos Brígida, ampliando así la oferta para los visitantes.
De esta manera, muchos turistas extranjeros, especialmente franceses y belgas, llegaron a pasar largas temporadas en el establecimiento, creando vínculos de amistad con la familia.
Un ejemplo de vida, trabajo y superación
A pesar de la dureza del trabajo, Brígida siempre mantuvo su carácter alegre y su espíritu festivo, especialmente durante los carnavales. Quienes la conocen destacan su personalidad tenaz, solidaria y cariñosa, siempre dispuesta a ayudar a los demás.
Finalmente, en 2005, Brígida y su marido decidieron cerrar sus negocios para dedicarse a viajar y disfrutar de la familia junto a hijos y nietos.
Hoy, su historia representa un ejemplo de esfuerzo, emprendimiento y superación, valores que el Ayuntamiento de Yaiza ha querido visibilizar en el marco del Día Internacional de la Mujer.