El galardón Mujer Rural de Tías 2026 premia nuestras tradiciones.
El Ayuntamiento celebra el Día Internacional hoy. Concretamente, homenajearon a Juana María Mosegue Ortega recientemente. Ella ostenta el título Mujer Rural de Tías 2026. Este reconocimiento valora su incansable trabajo agrícola diario.

Seguidamente, detallamos los motivos de este merecido premio:
- Artesanía: Ella elabora sombreras tradicionales utilizando hojas de palmito.
- Herencia: Aprendió estas técnicas observando a su abuela Rafaela.
- Agricultura: Cultivó tierras lanzaroteñas durante toda su vida laboriosa.
- Historia: Nació en 1955, fruto del matrimonio entre Gregorio y Victoria.
- Pueblos: Caminaba desde Masdache hasta El Islote para estudiar.
Autoridades locales reconocen todo este enorme esfuerzo.
José Juan Cruz ocupa la alcaldía municipal actualmente. Nicolás Saavedra dirige la concejalía de Agricultura. Ambos políticos felicitaron cariñosamente a esta vecina ejemplar.
También publicaron un emotivo vídeo conmemorativo sobre ella. Dicho audiovisual relata su fascinante historia vital resumida. Sus padres bautizaron a la niña honrando a familiares. Ciertamente, representa los mejores valores de nuestra sociedad.
El arte tradicional elaborando sombreras de empleita
Nuestra protagonista comenzó tejiendo empleita hace dos años. Todo empezó intentando arreglar una vieja sombrera casera. Actualmente, ella dedica muchísimas horas nocturnas creando piezas. Tejer relaja enormemente a esta talentosa artesana conejera.
Rafaela cortaba hojas de palmeras en El Morro históricamente. Aquella señora pasaba las tardes confeccionando hermosas rosetas. Conseguir palmito supone un gran reto logístico hoy. Preparar ese material requiere secarlo cuidadosamente al sol.
Ellas guardaban las hojas nocturnamente, evitando humedades perjudiciales. Posteriormente, debe cortar tiritas finas para poder tejer. Ella quita filos cortando pequeños troncos con paciencia. Ariday recibió orgullosamente la segunda creación de su abuela.
Toda una vida dedicada al campo lanzaroteño
Desde pequeña ayudaba plantando cebollinos junto a sus hermanos. También descabezaba cebollas laborando bajo un sol abrasador. Aquella familia recogía uvas para exportarlas hacia Fuerteventura. Trabajaban rápido para poder visitar las fiestas capitalinas. San Ginés suponía una gran recompensa juvenil anual.
Su padre regentaba una pequeña tienda de aceite. Saltaba sobre cajones para despachar en la cantina. Allí conoció a Enrique de León Cabrera trabajando. Ellos contrajeron matrimonio teniendo dos hijos llamados Pedro y Abadesa. Juntos cultivaron diferentes terrenos situados en Soo arduamente.
Esta valiente mujer trilló y vendimió durante décadas. Pisaba uvas sosteniendo pesados cestos de treinta kilos. Hoy sigue plantando productos básicos para consumo propio. Exactamente, cultiva fresas, batatas, pimientos y hermosas calabazas. Resumiendo, su trayectoria inspira profundamente a nuestra comunidad.