Pueblo Maho: diez años luchando contra el olvido
Isabel Lusarreta
Sentían que había “un vacío muy grande con respecto a nuestra cultura más ancestral”, y decidieron cubrirlo. Así nació en 2016 la Asociación Cultural Pueblo Maho, que acaba de cumplir su primera década de vida. “Es verdad que sigue habiendo un gran déficit de información y de actividades, sobre todo en los colegios, pero creemos que la situación ha cambiado a mejor”, defiende su presidente, Orlando Hernández. “Hay mucho más interés por la cultura y, humildemente, queremos pensar que nosotros hemos tenido algo que ver, aunque sea un poquito”.
Recuerda que a las primeras charlas y conferencias que organizaban, acudían “los cuatro de siempre”, que en realidad no eran su público objetivo. Lo que querían era llegar a las personas menos arraigadas a la cultura canaria, y con el tiempo lo están consiguiendo. “A lo largo de estos años hemos visto que ha aumentado la cantidad de gente que se acerca a los eventos que realizamos, con intención no solo de disfrutar o de ver algo diferente, sino también de aprender”, celebra.
También la propia asociación ha ido creciendo. Actualmente son ya unos 40 integrantes, con los perfiles más diversos. “Hay personas jóvenes, personas mayores, tenemos investigadores, arqueólogos, abogados, albañiles, yo soy carpintero… Tenemos de todo”, subraya Orlando, que primero ocupó la vicepresidencia y hace dos años se convirtió en presidente, tomando el relevo a Roberto Perdomo. Eso sí, aclara que solo es “uno más” de un equipo que, igual que el público, ha ido en aumento.
Con las administraciones públicas, el trabajo está siendo más lento. “Por desgracia eso no ha mejorado mucho. Están haciendo un poquito más, pero siempre hay que estar tirándoles de las orejas para que nos ayuden y para que pongan más interés en nuestras actividades culturales como pueblo”.
“Lo más importante”
Desde la asociación ya han perdido la cuenta de los actos que han organizado en esta década -“tenemos miles de fotografías y vídeos de todas las actividades que hemos hecho”-, pero destacan especialmente dos líneas de intervención: el trabajo con las escuelas y los senderos interpretados con arqueólogos.

“Hay mucho más interés por la cultura y, humildemente, queremos pensar que hemos tenido algo que ver, aunque sea un poquito”.
Y es que para Pueblo Maho, la supervivencia de la cultura no se juega en los despachos políticos, sino en las aulas. De hecho, Orlando Hernández destaca que la prioridad de la asociación es el relevo generacional, y para conseguirlo llevan a colegios e institutos actividades tradicionales como el silbo, el toque del bucio o el salto del pastor.
“Siempre salimos contentísimos, porque la aceptación por parte de los chicos es brutal”, explica con orgullo. “Les llama muchísimo la atención. Se les ve con ganas de aprender una cosa nueva, sobre todo cuando les dices que es algo nuestro, que no viene de América ni de ningún otro país. Que es canario”.
Sin embargo, el trabajo en las escuelas también ha revelado la magnitud del olvido acumulado. Orlando comparte una anécdota que dejó con la boca abierta a toda la directiva de la asociación: en una actividad con profesorado, una compañera se encontró con “algún docente canario” que no sabía lo que era el gofio. “Cuando nos lo contó nos quedamos de piedra. Una cosa es que no te guste y otra que nunca hayas oído hablar de él”, lamenta.
Ante esta brecha de conocimiento, la asociación lleva ya dos años impartiendo un curso de introducción a la cultura canaria para profesores, y afirma que la respuesta ha sido más que positiva: “Ponen muchísimo interés. Es algo voluntario y siempre se apuntan un montón de profesores que quieren aprender y llevarlo después a sus clases”.
Sin museo arqueológico
Entre las muchas reivindicaciones de la asociación Pueblo Maho, su presidente destaca una: la isla sigue sin contar a día de hoy con un museo arqueológico. “Hay cientos de piezas guardadas que el pueblo ni siquiera ha visto. Son piezas increíblemente preciosas y originales que se han sacado de yacimientos arqueológicos, se ha hecho la memoria, se ha hecho la presentación, pero poco más, porque no hay dónde exponerlas”.
En su opinión, el problema ha estado en el “desinterés” de las administraciones públicas, pero también en la ley que rige estos espacios. “Dice que ese tipo de museos arqueológicos tienen que estar en la capital, igual que un hospital, y nos parece absurdo”, lamenta.
Actualmente, tras el fallido intento de instalar un museo arqueológico en la casa Fermín de Arrecife -que fue adquirida por el Cabildo sin tener en cuenta que no podía albergar esta actividad-, la Corporación insular ha retomado la idea de crear un museo junto al yacimiento de Zonzamas, pero Orlando Hernández insiste en que tampoco será viable, al menos tal como ellos lo demandan. “Pueden acondicionarlo y hacer un museo de sitio, pero no pueden poner piezas de exposición”, insiste. No obstante, espera que al menos el Cabildo cumpla su anuncio y acondicione ese espacio.
Su principal reivindicación sigue siendo un museo arqueológico: “Hay cientos de piezas guardadas porque no hay dónde exponerlas”
Además, a esto suma otras demandas. “Somos la única isla de toda Canarias que no tiene una estatua que recuerde a nuestros aborígenes. La única”, cuestiona, recordando todos los personajes históricos de Lanzarote que merecen ese reconocimiento, como la princesa Ico, Zonzamas o Guadarfía. “Ya hace años que lo solicitamos y seguimos esperando, pero es otra de las cosas que vamos a volver a reivindicar al Cabildo”, adelanta.

Del mismo modo, considera incomprensible que la isla siga sin tener un museo dedicado al mar. “Lanzarote ha sido históricamente una de las islas más marineras de toda Canarias, y no puede ser que no tengamos un museo donde exponer todo ese material, toda esa historia y todas esas fotografías”.
Cultura y territorio
En esta última década, Pueblo Maho también ha tenido un papel muy activo denunciando lo que considera que son atropellos contra el patrimonio histórico de la isla: desde luchar contra la proliferación de figuras y acumulaciones artificiales de piedras en espacios naturales, hasta denunciar los actos de la propia administración pública.
“Siempre salimos contentísimos de los colegios. La aceptación por parte de los chicos es brutal, sobre todo cuando les dices que es algo nuestro”
El último episodio se vivió el pasado mes de agosto, con el derribo de varias chozas en la costa de Mala y el Charco del Palo. “No estamos hablando de casas construidas hace 20 años. Son construcciones que tienen 100 o 150 años, que en su día se utilizaban por necesidad, para hacer uso de los recursos marinos, y que son una parte de la historia de Lanzarote y de Canarias”, destaca Orlando Hernández.

Además, la asociación cuestiona la distinta vara de medir de Costas y de las instituciones canarias, que mientras derriban esas chozas, permiten que otras instalaciones privadas ilegales, como el hotel Papagayo Arena, “sigan facturando”.
“Parece que quieren borrar nuestra historia, y eso es lo que queremos evitar”, advierte Hernández. Y es que subraya que “defender el territorio y defender la cultura es defender todo: desde una piedra, hasta una casa o la tradición que se transmite oralmente. Una cosa va ligada a la otra siempre”.
Una intensa agenda
Entre las actividades que desarrolla Pueblo Maho para mantener viva esa cultura, hay algunas que ya están consolidadas en el calendario, como las Jornadas “Delineando las Culturas Indígenas de Canarias”, que celebran anualmente en colaboración con el Ayuntamiento de Haría, para estudiar y difundir la historia de los antiguos pobladores de las islas.

También organizan cada dos años un encuentro de jugadores de palo, y han empezado a hacer lo mismo con el salto del pastor, con la meta de organizar un encuentro de saltadores de toda Canarias en Lanzarote.
Además, mientras organizan también eventos en Fuerteventura, participan en fiestas y romerías de la isla, desde donde les convocan para que toquen el bucio o realicen alguna exhibición de las manifestaciones culturales de las islas. “No paramos en todo el año”, subraya el presidente.
La asociación también ha denunciado derribos de construcciones históricas junto al mar: “Parece que quieren borrar nuestra historia”
Los ámbitos son muchos, e incluyen desde preservar la artesanía y la cerámica tradicional, hasta mantener viva la memoria del curanderismo, que han comprobado que despierta un gran interés en la isla.
Hace un año, El Almacén acogió la presentación del documental “Curanderas, tradiciones de sanación”, financiado por el Gobierno de Canarias, en la que participó el propio Orlando Hernández. Y al ver que mucha gente se quedó fuera por falta de espacio, la asociación decidió hablar con la directora y organizar otra presentación. “Lo hicimos en la Casa de la Cultura, pensando que fueran 40 o 50 personas y al final tuvimos que cerrar las puertas, porque había un montón de gente de pie y ya no cabía nadie más”, recuerda.
Una “espinita” pendiente
Pese a todas las actividades organizadas hasta ahora, Pueblo Maho aún tiene una asignatura pendiente: una celebración pública del Weñesmed. “Son las fiestas de las cosechas que se celebraban a mediados de agosto para dar gracias a la tierra y a los dioses y para pedir lluvias”, explica Orlando.
Tras la conquista de Canarias, la Iglesia prohibió esa celebración, por ser una fiesta pagana, pero la tradición se mantuvo en la intimidad de muchos hogares. “Todavía se sigue celebrando en Canarias y también en Lanzarote, en los terrenos que hay detrás del yacimiento de Zonzamas, pero lo que queremos es celebrar una fiesta pública con actividades, con casetas, con artesanos, con salto del pastor, juego del palo, bucio, silbo, música…. Esa es la espinita que aún tenemos clavada, que queremos realizar y todavía no hemos podido”.
En cualquier caso, la asociación Pueblo Maho, que el pasado 4 de septiembre celebró este aniversario con un gran acto en el Centro Cívico de Arrecife, está satisfecha con todo lo conseguido hasta ahora. “Mucha gente ha aprendido a respetar, a valorar y a defender nuestra cultura. Eso es lo que nosotros queríamos que sucediera y es lo que creemos que está sucediendo”, defiende.
Ahora, para el futuro, su objetivo es que cada vez sea “mucha más gente” y, sobre todo, que en algún momento no tengan que explicar “qué es un tagoror o qué es un efequén” a los lanzaroteños: “Que ya conozcan su historia, que la lleven en la sangre y que tengan ganas de divulgarla”.

El mayor “pánico” de la asociación
La Asociación Cultural Pueblo Maho se esfuerza por mantener vivas las distintas tradiciones culturales de Canarias, pero hay una que le preocupa especialmente: el léxico. “Es la que vemos que está corriendo un riesgo brutal de desaparecer. Estamos perdiendo nuestra forma de hablar, de expresar y de nombrar las cosas, y a eso sí le tenemos pánico”, advierte Orlando Hernández.
Para evitarlo, en la asociación procuran siempre utilizar las palabras tradicionales de las islas. “Decimos canelo, no decimos marrón. Decimos colorao, no decimos rojo… Vamos intentando siempre meter estas palabras para que no se pierdan”. Y más de una vez, cuando las emplean con amigos y conocidos fuera de ese entorno, reciben reacciones que les confirman esta necesidad. “Te dicen: Cuánto tiempo sin escuchar esa palabra, qué bonita es”. Y es que afirma que “a veces no te das cuenta de lo que estás perdiendo hasta que ya lo has perdido”.
Con otras manifestaciones culturales, como la etnografía, el silbo, los juegos tradicionales o la música, cree que el trabajo que están desarrollando entre las distintas asociaciones permitirá que no desaparezcan. “Nosotros fundamos Pueblo Maho para eso, para intentar que no suceda”.
Además, también cree que en los últimos años se ha avanzado en otra de las líneas de trabajo de la asociación: reconocer la cultura amazigh y su vínculo con Canarias. “Ha habido un rechazo muy grande a la africanidad de la isla, pero por suerte cada vez menos”, apunta Orlando, que recuerda que “científicamente, arqueológicamente y etnográficamente, ya se sabe que nuestros aborígenes llegaron a Canarias desde el norte de África”.
No obstante, insiste en que “todavía costará más tiempo” que se acepte y se normalice esa realidad: “Yo tengo la nacionalidad española porque fue el país que nos conquistó, pero geográficamente estamos en África, que es una parte importante de las islas, porque nuestro pueblo vino de ahí”.