“Están configuradas sin plan ni metodología”
- El catedrático de la ULL cuestiona el mapa de Zonas de Aceleración de Energías Renovables y llama a defender el interés general en la transición energética
El profesor e investigador en energías renovables Ricardo Guerrero Lemus, catedrático de la Universidad de La Laguna, ha reclamado públicamente la paralización de las Zonas de Aceleración de Energías Renovables (ZAR) en Lanzarote. A su juicio, estas áreas “están configuradas sin plan ni metodología, solo un mapa”.
Durante la charla ‘La ciudadanía sí puede ofrecer alternativas a las ZAR en Lanzarote’, celebrada en Uga a invitación del alcalde de Yaiza, Óscar Noda, el experto subrayó que la transición energética no puede convertirse en un simple cambio de manos dentro del mismo modelo económico.
“La transición energética no es pasar de manos de unos pocos a manos de los mismos pocos o de otros pocos”, afirmó con rotundidad.
Transición energética en Lanzarote: recursos públicos y defensa del interés general
Guerrero recordó que el sol y el viento son recursos naturales propios de Lanzarote y, por tanto, bienes vinculados al interés general. En este sentido, advirtió de que las administraciones públicas pueden incluso plantearse acudir a los tribunales si consideran que el protocolo de las ZAR vulnera ese principio.
El protocolo, acordado entre el Gobierno de Canarias y el Cabildo de Lanzarote, compromete —según explicó— un 3,75 % del territorio insular, incluyendo zonas sensibles como La Degollada o Maciot, sin que exista claridad sobre los criterios técnicos empleados.
Además, el profesor señaló que no se ha determinado con precisión cuánto suelo es realmente necesario para avanzar hacia la descarbonización progresiva de la Isla.
Renovables y suelo rústico: ¿modelo desfasado?
El catedrático de la Universidad de La Laguna defendió una metodología avalada por la comunidad científica que presentará próximamente en Estados Unidos junto a otros investigadores canarios. Según sus cálculos, los 31 kilómetros cuadrados previstos no cubrirían ni la mitad de las necesidades futuras si se mantiene el modelo actual.
Asimismo, puso como ejemplo a islas como Fuerteventura, Gran Canaria o La Gomera, que —a su juicio— evidencian los riesgos de una implantación masiva sin planificación estratégica.
Por ello, insistió en que antes de ocupar suelo rústico deben priorizarse cubiertas de edificios y espacios ya antropizados. En caso contrario, afirmó, debe actuarse “con cabeza” y orientando la energía hacia infraestructuras públicas como desalación, tratamiento de aguas, colegios o alumbrado.
Comunidades energéticas y autoconsumo colectivo
En su intervención, Ricardo Guerrero defendió que la ciudadanía debe convertirse en protagonista real de la transición energética. Para ello, propuso fomentar comunidades energéticas locales y planes municipales de autoconso colectivo con apoyo del Gobierno autonómico.
Además, planteó que las administraciones puedan adelantar subvenciones sociales a comunidades de propietarios saneadas, facilitando así la inversión en instalaciones fotovoltaicas.
Otro punto clave es la transparencia de las redes eléctricas. El experto subrayó que la red es “el elemento estratégico de la transición energética” y defendió la publicación de mapas de calor que indiquen la capacidad disponible para nuevas conexiones renovables.
Dependencia energética y fuga de capital
Con datos de 2024, Guerrero explicó que solo el 16 % de la electricidad generada en Lanzarote procede de fuentes renovables, frente al 84 % convencional. Sin embargo, si se incluyen combustibles, más del 96 % de la energía consumida depende de empresas extranjeras.
En consecuencia, alertó de que la mayor parte del dinero que paga la ciudadanía por la energía sale fuera de la Isla. “La fotovoltaica es la energía más barata que hay en términos de electricidad y viene a cambiar de manos este negocio. Que las manos sean las de la gente de Lanzarote depende solo de lo que ciudadanos y ciudadanas quieran hacer”, concluyó.