El pirata Carapalo toma al abordaje el Teatro Insular

El pirata Carapalo toma al abordaje el Teatro Insular

Un total de 1.041 niños y niñas de entre tres y cinco años de edad, provenientes de 19 colegios de Infantil y Primaria de toda la isla, pudieron disfrutar hoy de las divertidísimas aventuras del pirata Carapalo, un ‘terrible’ bucanero que arribó esta mañana a las costas del Teatro Insular de Lanzarote. Esta actividad está organizada y desarrollada por el Área de Educación y Cultura del Cabildo de Lanzarote, que dirige Emma Cabrera, junto con la Mesa de Vicedirectores de Primaria.

Armado hasta los dientes con canciones, disfraces, loros parlanchines y muchas risas y diversión, Carapalo ha tomado al abordaje el Teatro Insular acompañado de sus lugartenientes y sus más fieles marinos. Entre éstos cabe citar al valiente gato ‘Paco Trituraratones’, y los intrépidos roedores ‘El Orejas’ y ‘Pitagorín’, todos unos bucaneros de cuidado.

Con todos ellos y los grumetes/espectadores, Carapalo ha montado un batalla épica, que se ha saldado con un sinfín de risas, baile, y mucha música. Y además, un buen trago de aprendizaje de primera, ya que Carapalo ha llegado cargado de cuadernos pedagógicos que cada niño/grumete ha tratado previamente en su galeón (colegio) de origen.

Para que todo llegara a buen puerto, el encargado de escribir las andanzas de Carapalo en el cuaderno de bitácora ha sido el escritor, humorista gráfico y actor Víctor Bidart, contramaestre de a bordo y autor de los libros en los que se basan las aventuras de Carapalo. El timón del barco lo lleva Tito Alemán, que dirige toda la obra, mientras que el acordeón que suena a bordo, así como la autoría de todas las canciones, es de Miki Galván.

Quienes llevan la voz cantante sobre la cubierta del temido barco y protagonizan todas las aventuras son dos avispados y traviesos corsarios, los actores Elsa Plans y Cristo Quintana (además de Luis Ríos, en la voz en off). Elsa Plans se ha encargado, asimismo, de coser las velas y todos los ropajes que visten los piratas, que para algo es la autora el vestuario y, junto a Luis Ríos, del atrezzo y la escenografía.

En definitiva, ha sido una aventura extraordinaria, que pasará a la historia de los libros de piratas y corsarios, y que se ha saldado con el mejor de los resultados: una tregua hecha por todas las partes para compartir un botín de sonrisas, enseñanzas y diversión.