Una celebración de la vida

Una celebración de la vida

Una pareja británica senior se apea de un taxi en la rotonda del Bar Asturias. Dirección: playa del Reducto. Objetivo: la dosis de rock que les propone la tercera jornada del festival Arrecife en Vivo. El público de las 18:00 -variado, familiar y consolidado- ya no tiene tanto miedo a escuchar riffs bajo el sol de octubre.

Ayudan mucho los talleres de Animación en Acción, un proyecto municipal que forma a jóvenes en dinamización sociocultural y que permite tener un espacio creativo para los más peques.

El Toss and Turn de la banda lanzaroteña Ajeeb es un muelle para el ánimo: padres e hijos saltan juntos en la arena. Sí, un concierto así pide un local pequeño y sudoroso, pero no: Arrecife se reivindica como espacio natural y el festival lleva siete años demostrando que la cultura rock puede ser (y también debe ser) diurna. Eso permite democratizar el acceso a la música. Al concierto llega gente en stand up paddle, paseantes caninos y profesionales de la sobremesa gastronómica. Las cabezas se agitan al ritmo que marca Rafa (batería), Sara (bajo) y Qcho (voz y guitarra), que proponen echar un poco de “picante” a la merienda para doblegar la timidez inicial de los espectadores, que a veces pueden resultar duros de conquistar.

La última nota de la banda conejera engancha con el primer acorde de Rockalean en una sincronía matemática de la que hace gala el festival durante toda la noche, excepto con sus cabezas de cartel. Hay poco rocanrol, de Platero y tu, inaugura las versiones de la banda vasca liderada por Pirata, cómplice del Rey Portador del Dedo Amarillo. El público hace peticiones y pide Kortatu. Suena Mierda de ciudad mientras el pasacalles recorre la avenida y el estribillo condena a la afonía a más de uno.

La magia se materializa a las 19:30 en el Puente de las Bolas, icono de la ciudad. En 1920 toneladas y toneladas de cebollas campaban en la boca del muelle para ser exportadas y sostener la economía isleña. Un siglo después, casi en el mismo lugar, centenares de personas se reúnen para asistir al concierto de la banda neoyorkina The Liza Colby Sound, para muchos medios especializados, un grupo que practica el “verdadero” rock and roll.

La banda es una virtuosa y regala riffs impecables envueltos por los vientos alisios. Psicodelia, rock, soul y toques de blues encarnados en una frontwoman absolutamente sensacional. Terciopelo en el soul, desgarro en el rock. La banda empieza en Arrecife una gira de siete semanas: “Estamos felices de que nos hayan traído a Arrecife en Vivo. Nos encanta España”. La banda hipnotiza al público tocando temas de su último trabajo, Object to Impossible, bajo una luna creciente y un atardecer entre adoquines y gaviotas. “Esto es jodidamente mágico”, dice Liza, introduciendo una canción dedicada a Adam Roth, guitarrista de la banda fallecido en 2015.

Su Thunder Rolling en el ecuador de concierto desbarata el dique de contención del público que se entrega al baile, incapaz de dejar de admirar al combo neoyorquino, por su cohesión y su puesta en escena. Liza se baja del escenario y canta entre el público. “Inenarrable”, dice el gran Vicente Martín Abreu, director del programa En Bandeja de Plata. “Hacía tiempo que no veía un concierto de pura energía de rock and roll a un metro de distancia”.

Con el Sarri, Sarri de Kortatu el desfile de espectadores, que gana en número y en alegría conforme avanzan los minutos, desemboca en el Charco de San Ginés. Esperan aquí los Bourbon Kings, una formación de nu metal navarra con unas ganas espectaculares de conectar y transmitir. De la fiesta más sideral al activismo. Aaron es un gran maestro de ceremonias y advierte cuándo la cosa se pone seria. Hablan de la política y de cómo condenamos al infierno a los refugiados. Habla de la vida y de la fiesta. “Somos los golpes que recibimos”, dice para presentar su tema Siempre en la mierda, del disco Performance, y comparte una botella de bourbon, literalmente, con los espectadores de la primera fila.

“Bueno, ¿vamos a partirnos el cuello o qué?”, alenta el vocalista. Y casi. La locura se desata en las primeras filas, en un pogo brutal al ritmo de los graves. “A veces veo la tele y pienso si el mundo se está volviendo loco. ¿O soy yo el loco?”, se pregunta Aaron. Tienes mucho que callar desataca la enajenación transitoria al grito “¡Arrecife está loca!”. En su presentación aprovechan para lanzar un mensaje contra la violencia de género: “Si alguien no está de acuerdo es un puta violación”. Más claro imposible. Todavía queda más: “Si no hay gente que acuda a los festivales, no somos nada. Un aplauso para todos los que vais a conciertos de bandas pequeñas como nosotros”.

El desfile de Rockalean se dirige al ritmo de Barricada hacia Marina Lanzarote para asistir al primer concierto de Skindred en Canarias que ha atraido a mucho público del resto del Archipiélago. Tras un Thunderstruck de AC/DC pinchado durante la espera y la galáctica Marcha Imperial de John Williams a todo volumen, sale la banda al escenario y llega el delirio. La bandera británica negra preside el centro del escenario y el diseño de los visuales de Shelma Zebensui en las pantallas eleva el espectáculo. “Let me see your hands up! Let me see you jump!!!”. A Benji Webbe se le resisten pocos. Tiene la voz, la actitud y la potencia necesaria para liderar revoluciones. Los saltos verticales con That ́s my jam dejan muy clara la entrega total del público.

Apenas hay tregua entre canción y canción. Como buen anfitrión, Benji no para de preguntar: “Everyone having a good time? We are celebrating life today!!”. Con unos samples de reggae entre descarga y descarga de decibelios, suena Living a lie y llega muy pronto su tremendísimo Kill the power que convierte el escenario portuario de Marina Lanzarote en una marabunta de manos que se agitan en el aire. “You are fucking beautiful! It ́s a pleasure to be in Lanzarote”.

Se comprende que hayan tenido que buscar escenarios con un aforo descomunal para su gira europea por sus constantes sold out. De Arrecife en Vivo no se pueden marchar sin hacer uno de sus famosos ‘helicópteros’. Y lo hacen. Éxtasis colectivo. Abandonan el escenario y es el turno de Roberto el Gato. El vocalista de Los Vicentes dirige un set 100% rockero que no puede maridar mejor con la tónica de la jornada. Ambulante Rockin ́Rhythm conquista con temas excepcionales hasta la madrugada en el último set de la noche.

La última jornada del Arrecife en Vivo se celebrará el viernes 11 de octubre con un cartel protagonizado por La Nave (18:00, Playa del Reducto), Heredeiros da Crus (19:30, Puente de las Bolas), Species (21:00, Charco), Apollo 440 (22:30, Marina Lanzarote), We Are Trash e Ifara (00:00, Marina Lanzarote). Del pasacalles se encargará Burrunba Elektrotxaranga.

Este festival es una idea de Hsmith Solutions, que cuenta con el apoyo del área de Turismo del Ayuntamiento de Arrecife –su patrocinador oficial–, el Gobierno de Canarias, Turismo Islas Canarias, el área de Cultura del Cabildo de Lanzarote, Turismo Lanzarote, Oficina de la Reserva de la Biosfera de Lanzarote, Centros de Arte Cultura y Turismo, Canarias Crea Canarias, Estrella Galicia, Dicambe, Coca Cola, Vueling, Arehucas, Mutua Tinerfeña, Cajasiete, Chacón, Gourmet Catering Ampate, Pampero, Bestial Print, Hotel Miramar, Jägermaister, Hi Vision, Lumar, Agüita con el Plástico, Cadena Ser Lanzarote, Lancelot Medios, Biosfera Media y Noticias de Lanzarote.