“Mi objetivo es que en algún párrafo o en algún capítulo del libro lean algo y les resuene”
“Todos tenemos más potencial del que creemos, pero muchas veces, por los miedos, no salimos de la zona de confort, aunque realmente no estemos cómodos ni felices”. Amuhaici Miranda lo sabe bien, porque hace tres años decidió salir de su espacio seguro. Ella es educadora infantil de profesión y llevaba ocho años trabajando en un centro educativo privado de la isla cuando decidió cambiar de vida.
“Fue una decisión que me costó horrores, porque es mi vocación y me encantaba trabajar con los niños, pero tuve que cortar de raíz porque no me estaba haciendo bien”, recuerda. A veces, es un empujón externo el que anima a dar el paso, y en su caso fue la pandemia. El problema no estaba en el trabajo, sino en las condiciones laborales de su empresa. “No nos pagaban todo en nómina y cuando lo del ERTE, imagínate. Yo cobraba solo por lo que correspondía en nómina y a raíz de eso me cambió el chip. Tuve que volver a casa de mis padres, perder la vida independiente que tenía… Tuve que reinventarme desde cero”.
Con 30 años decidió dejar ese empleo y desde entonces empezó a trabajar en una conocida cadena de alimentación -mientras espera que surja una oportunidad en el sector público para regresar a su oficio-, pero este tiempo le ha servido para publicar su primer libro y también para conocerse más a sí misma. “Estoy en las listas de Educación, pero no estoy desesperada porque me llamen. Tengo un trabajo que me da estabilidad económica y calidad de vida, y he descubierto virtudes mías que desconocía”, confiesa. Por ejemplo, que le gusta el comercio, la atención al cliente y las ventas.
“De esa decisión que tomé bajo un montón de miedos y de incertidumbre, porque llevas toda tu vida desde que terminaste de estudiar ejerciendo de lo tuyo, han salido cosas positivas. Si me llego a quedar ahí, no sabría que tenía otras virtudes”, destaca. Pero sobre todo, afrontar sus miedos le dio también el empujón para tomarse más en serio una pasión que tenía desde niña.
“Yo siempre había escrito, pero para mí”, explica Amuhaici Miranda, a la que todo su entorno conoce como Amu. Fueron precisamente sus amigos los que la animaron a dar el salto y a que cobrara forma su primer libro, “El juego de Ena”, que se presentó el pasado mes de noviembre en la Casa Cerdeña de San Bartolomé.
A través de la novela, en una mezcla de realidad y ficción, las experiencias de Ena hablan de autoconocimiento, de superación personal, de salud mental, de autoestima, de patrones familiares… “Es un trabajo de introspección con novela, que es lo que siempre he escrito”. En total fueron dos años de trabajo hasta que el proyecto cobró forma, y durante ese tiempo lo mantuvo en silencio. “No lo sabía nadie, ni mis padres. Me lo callé y lo trabajé yo, y el día de lanzarlo fue cuando lo conté. Lo primero a mis padres y después al resto”, desvela. “Me lo comí yo solita porque aprendí que lo que se dice, no sale”.
Redacción Mass Cultura
¿Cómo surgió la idea de escribir “El juego de Ena”?
A mí me encanta escuchar y me encanta ponerme en el lugar de las personas, y el libro que he escrito no solo tiene partes de mí, también tiene partes de todos nosotros. Me fijo mucho en los detalles y mi círculo de amigos me decía: “¿Por qué no escribes un libro?” Lo detallo todo, soy muy específica y creo que soy media bruja también, porque todo, para lo bueno y para lo malo, es como que lo huelo y a la larga sucede. Escribir llevo escribiendo siempre, pero entonces pensé: ¿Por qué no voy a reestructurar todo lo que tengo escrito y lo convierto en un libro? Y así fue. Quise mezclar lo mío con lo que escuchaba e hice una novela en la que cada capítulo es un juego y cada juego termina explicando un valor humano que tenemos.

“Para mí escribir El juego de Ena ha supuesto desahogarme y ayudarme a soltar todo lo que tenía dentro”
¿Cómo llegó a esa metáfora de la vida como un juego y qué significa para usted personalmente?
Pues metafóricamente, la vida en sí es un juego porque no venimos con un manual de instrucciones, vamos aprendiendo a raíz de experiencias. La portada del libro es el teje, la rayuela de la península, y empezamos en la tierra y acabamos en el cielo. Es un poco esa reflexión que dejo en el libro. Tras las experiencias es como aprendemos en la vida. Hay que saber aprender a perdonar, que los errores no nos definen… Habla mucho de eso, de la resiliencia, del amor propio…
¿Hay algún autor o experiencia que haya influido en su forma de escribir o en su estilo narrativo?
No en mi estilo en sí, pero sí en la manera de pensar. A mí me gusta mucho la psicóloga Marian Rojas. Leerla me ha ayudado mucho y ha influido en mi forma de pensar, en mi forma de gestionar todo y en mi forma de escribir.
¿Y qué espera que se lleven los lectores de su libro?
Yo me pongo en el lugar del lector, y a mí cada vez que leo un libro no me gusta todo, o hay libros que cada capítulo lo recibo con un feedback diferente, incluso dependiendo del día en que lo leo. Eso es lo que pienso también de los lectores que lean mi libro: lo están viviendo desde una situación diferente que si a lo mejor lo vuelven a coger dentro de unos meses.
Si en otro momento vuelven a leer un capítulo, a lo mejor no lo reciben de la misma manera. Entonces yo me quedo con la acogida favorable que ha tenido, porque sorprendentemente para mí, todo el mundo me dice que engancha y que se ve reflejado en ciertas cosas y que les ayuda. Incluso hay gente que ha retomado la lectura. Tengo un montón de mensajes que me llenaron. Para mí era algo nuevo y el objetivo que tenía era que con algún párrafo, algún capítulo o todo el conjunto, leyeran algo y les resonara. Con eso me quedaba contenta.
“Todos tenemos más potencial del que creemos, pero muchas veces, por los miedos, no salimos de la zona de confort”
¿Fue difícil abordar temas complejos como la autoestima, los miedos o la dependencia emocional desde la narrativa literaria?
Sí, un poco. Lo más difícil fue mezclar la realidad con la novela y la ficción. La estructura fue lo que más me costó, para que no resultara lo que no quería que fuera, un libro de autoayuda. Mi objetivo era no caer en eso.

Hoy que hay tanta preocupación por la salud mental, ¿qué rol cree que puede jugar la literatura en los procesos de reflexión sobre estos temas?
Pues juega un papel muy importante, porque es cultura y porque lo que leen es una manera de aprender y de dejarse ayudar. Eso es fundamental, igual que la escucha o cuando vas al psicólogo. Es una manera también de saber quererte y de dejarte ayudar.
“La vida en sí es un juego porque no venimos con un manual de instrucciones, vamos aprendiendo a raíz de experiencias”
Y en usted, ¿cómo ha influido personalmente escribir este libro y abordar estos temas?
Para mí escribirlo ha supuesto desahogarme. Tal cual: desahogarme. Y luego mientras escribía también pensaba en los lectores a los que no conocía. Ahora conozco y le pongo cara a algunos, pero estaba deseando que esto llegara y ayudara, además de ayudarme a mí a soltar todo lo que tenía dentro.

¿Qué sensaciones tuvo durante la presentación de su libro en Casa Cerdeña y qué reacciones le llegaron?
Pues tenía una mezcla de nervios con emoción. No sabría ni cómo explicarlo en palabras. La gente me dijo que tenía mucha fluidez, que no parecía que estaba nerviosa, pero yo por dentro estaba de los nervios. Pero vamos, me sorprendí gratamente. Ha sido para todo la primera vez y para el poco tiempo que lleva el libro, que está publicado desde septiembre, la verdad es que se ha vendido bastante. Me lo siguen pidiendo, porque se puede pedir por Amazon o poniéndose en contacto conmigo, pero las ventas están yendo bien y estoy proyectando también nuevas cositas con él. Desde Activas Coworking hacen clubes de lectura y me llamaron para realizar uno el 6 de febrero y voy a hacerlo.
“Lo más difícil fue mezclar la realidad con la novela y la ficción, porque no quería que fuera un libro de autoayuda”
¿Qué retos encontró para conseguir publicar esta obra?
Primero me informé sobre editoriales, sobre cómo realizar todo esto, porque era un mundo nuevo y descubrí que las editoriales se llevan demasiada comisión. Si tú no eres alguien importante, no tenemos muchas ayudas. La gente novata, por llamarlo de alguna manera, nos llevamos una comisión mínima e incluso deja de ser tu propio libro. Tienes que pedir permiso a la editorial para cualquier cosa que quieras hacer con él. Entonces, al ser el primero, yo decidí autopublicar, porque Amazon te da muchísima facilidad. Tú tienes tu plataforma con tus datos y gestionas desde ahí como a ti te dé la gana, y la comisión que ellos se llevan es mínima.
Pero será un desembolso importante autopublicar, ¿no?
Sí, sí. Ya sea para autopublicar o para hacerlo a través de una editorial, algo tienes que tener ahorrado, porque algún dinero vas a tener que invertir. En mi caso me costó 6.000 euros el tema de maquetación, impresión… Tienes que pagar la plataforma de Amazon, por los costes de todo lo que te gestionan, también la maquetación de la portada y luego la publicidad, todo lo que lo he rodado yo.
“De una decisión que tomé bajo un montón de miedos y de incertidumbre, han salido cosas positivas”
¿Cómo le gustaría que evolucione su carrera como autora? ¿Está trabajando en un nuevo libro o proyecto literario?
Pues que siga este camino. Yo sé que es un proceso poco a poco, paso a paso y con paciencia, pero sé que da frutos. Entonces, yo espero seguir así. La gente cuando va terminando “El juego de Ena” me dice: “¿Seguirás escribiendo, no? ¿No habrá una segunda parte?”. La respuesta es sí, la intención es hacer una segunda parte. Con el primero estuve metida con él dos años antes de que saliera, y este será igual. Yo sigo escribiendo, pero todavía no va a ver la luz, porque aún queda un poquito. Que se queden con la intriga.
¿Qué consejos daría a nuevos escritores que quieran publicar su primera obra?
Que aunque tengan miedo, lo hagan con miedo. Que si no sale bien queda para ellos, y si sale bien, no saben todo lo que tienen por delante. Son más beneficios que pérdidas y es felicidad. Es un camino con paciencia y da miedo, pero no hay que dejar que el miedo destruya ese camino.
Libro “El Juego de Ena” de Amuhaici Miranda Martín
Revista Mensual de Ocio y Cultura de Lanzarote –Febrero– 171


