Consentimiento, la cultura del deseo y la violencia digital
La asociación social y cultural para las mujeres Mararía ha clausurado sus jornadas anuales de debate y reflexión feminista en Lanzarote, celebradas los días 22 y 23 de junio de 2026. El encuentro, que este año se centró en analizar el cuerpo femenino como territorio de control, reunió a dos centenares de personas tanto en modalidad presencial como vía online.



Las sesiones sirvieron para denunciar el actual rearme patriarcal y la necesidad de mantener la movilización social. Los contenidos íntegros de las ponencias han quedado registrados y se encuentran disponibles para su consulta en el canal de YouTube de la entidad.
- Entidad organizadora: Asociación Mararía.
- Fechas de desarrollo: 22 y 23 de junio de 2026.
- Ejes de debate: Violencia sexual, trata de mujeres, pornografía y delitos digitales.
- Respaldo institucional: Inauguración a cargo de la presidenta de Mararía, Nieves Rosa Hernández, el consejero de Bienestar Social del Cabildo de Lanzarote, Marci Acuña, y la concejala de Bienestar Social de Arrecife, Maite Corujo.



Las diferentes dimensiones del consentimiento y el deseo
La sesión inaugural contó con la ponencia de Rosa Cobo, presidenta de la Red Academia Internacional de Estudios sobre Prostitución y Pornografía (RAIEPP). En su discurso, Cobo desgranó las concepciones del consentimiento bajo el prisma patriarcal, capitalista y del libertarismo sexual, advirtiendo que estos modelos niegan el deseo femenino y convierten el cuerpo de las mujeres en un recurso puramente económico.
Frente a estas corrientes, la experta contrapuso el concepto de consentimiento feminista, el cual exige la confluencia inequívoca de deseo, voluntad y unas estructuras mínimas de igualdad real en la sociedad.
Por su parte, Esther Torrado, doctora en Sociología por la Universidad de La Laguna (ULL) y experta en violencia sexual, denunció la existencia de una política patriarcal orientada a sostener, normalizar y minimizar las agresiones hacia las mujeres. Torrado lamentó que, a pesar de los avances científicos, los relatos de las víctimas y el desarrollo de legislaciones con perspectiva de género, las estructuras de poder político y de investigación siguen consolidando los privilegios masculinos en detrimento de los derechos de las mujeres.



Violencia digital, censura y el reto de la Inteligencia Artificial
La periodista y directora de Feminicidio.net, Graciela Atencio, coincidió en el diagnóstico de la situación actual y alertó sobre los crecientes esfuerzos de cancelación, censura y violencia orientados a expulsar a las mujeres activistas, científicas y académicas de la vida pública. En este ámbito, Atencio abordó la complejidad jurídica y la dificultad de penalizar prácticas delictivas digitales globales como las deep-fakes, ante las cuales las normativas estrictamente nacionales resultan a menudo ineficaces.
Como propuesta de futuro, la periodista abogó firmemente por el desarrollo de una inteligencia artificial feminista:
- Diseñada y programada de forma directa por mujeres.
- Capaz de contrarrestar de raíz los actuales sesgos de género en los algoritmos.
- Dotada de herramientas tecnológicas avanzadas para pasar de la resistencia a la acción en el entorno digital.



Testimonios en primera persona y aportación cultural
El programa técnico de las jornadas se completó con una mesa redonda integrada por colectivos y asociaciones que trabajan de forma directa con víctimas de violencia de género. Asimismo, se proyectaron los videoclips de concienciación social “Poderosas” y “Stop Tratas”, elaborados por la Asociación Acción contra la trata. Uno de los momentos de mayor impacto del encuentro fue la presentación del libro “España, la Tailandia Europea. Las cloacas de la prostitución”, una obra de Kamila Ferreira con aportaciones de Merlín Vargas, ambas mujeres supervivientes de redes de trata.
El cierre del encuentro anual de Mararía tuvo un marcado carácter artístico y cultural con la puesta en escena de la performance titulada Manicomia Poética. Esta muestra, protagonizada por un colectivo de mujeres poetas de la isla de Fuerteventura y desarrollada bajo la dirección artística de Anna Villacampa, sirvió como broche de oro a dos intensas jornadas de análisis social en la capital lanzaroteña.