El grillo blanco: la cultura popular que se adelantó a la ciencia revive en un festival
Isabel Lusarreta
Mucho antes de que el investigador austriaco Oscar Simony referenciara por primera vez el “jameito” a finales del siglo XIX, los vecinos de Haría ya conocían a estos pequeños crustáceos. Incluso algunos se bañaban con ellos. Ignoraban que esa cueva era un ecosistema anquialino y que albergaba una especie única en el mundo, pero le habían puesto nombre: grillos blancos.
En una de sus expediciones a las islas, un pastor le habló a Simony de esos peculiares grillos y así llegó hasta el jameo. Lo que realmente encontró fue una especie de cangrejos blancos ciegos, pero en las primeras referencias científicas dejó constancia de ese nombre popular. Ahora, un nuevo festival impulsado por Geoparque rescata esa antigua denominación, para “recuperar la memoria colectiva” de los ecosistemas subterráneos de Lanzarote, y en particular de esta especie emblemática de la isla.
“La ciencia ciudadana siempre ha existido y es otra cosa que queremos poner en valor”, destaca Cristina Camacho, que está trabajando junto al equipo de Geoparque del Cabildo para organizar el I Festival Memorias de un Grillo Blanco, que se desarrollará del 4 al 8 de agosto en Punta Mujeres, con la colaboración del Ayuntamiento de Haría.

Durante cuatro jornadas, arte, música y ciencia irán de la mano con actividades para todos los públicos y para todas las edades. “El festival combina arte y comunidad”, explica la técnico del área, Elena Mateo. Habrá elaboración de murales urbanos y esculturas, talleres de caretas, sonido de batucada y, por supuesto, charlas divulgativas, con una meta central: “la participación colectiva”.
El I Festival Memorias de un Grillo Blanco unirá arte, ciencia y comunidad para acercar a las nuevas generaciones el “mundo oculto bajo nuestros pies”
El objetivo es mantener vivas las “historias, conocimientos y experiencias” ligadas a los jameos, pozos, galerías y charcos de la isla, que “durante generaciones formaron parte de la vida cotidiana de muchas personas de Lanzarote”. Por eso el festival quiere reunir esos recuerdos y acercarlos a las nuevas generaciones de manera amena, didáctica y divertida, para invitarles a descubrir “un mundo oculto bajo nuestros pies” y a “reflexionar sobre la importancia de conservarlo”.
Qué es un sistema anquialino
El lugar elegido para celebrar el festival tampoco es casual. “Punta Mujeres es la casa del grillo blanco”, subraya Cristina Camacho. Y es que este ecosistema anquialino solo está presente en esa zona de la isla. De hecho, es uno de los pocos que existen a nivel mundial. “Hay en Bahamas, en Cuba y en Hawai, pero son ecosistemas únicos, porque se tienen que dar unas condiciones bastante particulares”, explica Camacho.
¿Cuáles son esas condiciones? La primera está implícita en el origen del término. Anquialino proviene del griego anchialos, que significa “cerca del mar”. En esencia, son masas de agua interiores que carecen de conexión superficial con el océano, pero que sí mantienen una conexión subterránea, en este caso a través de tubos volcánicos. Eso hace que en esta especie de “cuevas inundadas” se combinen aguas saladas y dulces, fruto también de las lluvias y las escorrentías.
Las condiciones de oscuridad y los bajos niveles de oxígeno hacen el resto para crear un ecosistema de especies endémicas, adaptadas únicamente a estos entornos. El más famoso dentro e incluso fuera de Lanzarote es el Munidopsis polymorpha, hoy conocido popularmente como el “jameito”, pero Cristina Camacho precisa que ese ecosistema alberga hasta 38 especies endémicas “que son únicas en el planeta, que solo habitan aquí”. Y la mayoría fueron documentadas por el doctor Alejandro Martínez, que es asesor científico de este proyecto y ofrecerá dos charlas durante el Festival.
Los vecinos de Haría dieron su primer nombre a lo que hoy conocemos como “jameito”, mucho antes de que lo documentara el investigador Oscar Simony
“El túnel de la Atlántida es un ejemplo mundial de sistema anquialino. Es el mejor sitio del mundo para ver este ecosistema”, defiende Elena Mateo. En cuanto a los riesgos que afronta, Camacho apunta varios factores, y todos “giran en torno a la mano del hombre”. Especialmente el problema de los vertidos, porque lo que se arroja al mar llega también a esas aguas. De hecho, apunta que se han encontrado plásticos y microplásticos. Otros son el calentamiento del océano, las vibraciones, los agentes químicos… “Nuestros grillos blancos son muy sensibles y hay muchas amenazas, pero nosotros nos centramos más en buscar soluciones”, subraya.
“El túnel de la Atlántida es un ejemplo mundial de ecosistema anquialino. Es el mejor sitio del mundo para verlo”, subraya Elena Mateo
De hecho, también participa como trabajadora de campo en el Plan de Conservación de Jameito, y el pasado año colaboró con el proyecto “Portal Aquialino”, que recibió el premio a las Buenas Prácticas de la UNESCO, y que es el precursor de este festival que llega ahora a Punta Mujeres.
Los cinco pilares
Cristina Camacho es fotógrafa además de divulgadora científica, y esa misma “unión entre dos mundos” es la que quieren llevar al Festival Memorias de un Grillo Blanco. Defiende que un proyecto divulgativo tiene que tener al menos cinco pilares, que son los que van a marcar esta cita. Por un lado la ciencia, que es “la base y la madre de todo”. La que “nos hace avanzar, evolucionar y aprender”.
Por otro, una adecuada comunicación, porque “hay diferentes códigos comunicativos y cada uno de ellos es importante”. Ahí es donde entra también el arte como herramienta de comunicación y como pilar: “Tenemos que encontrar la belleza en aquello que queremos proteger”.
Tampoco puede faltar la emoción, “que convierte toda esa información científica, toda esa comunicación y toda esa belleza en chispa, provocando una reacción en las personas, de manera que se impliquen y se comprometan”. “Y por supuesto, el último eje y el más importante es la participación ciudadana”, destaca.
En el proyecto han tratado de “mezclar todo eso”, para que sea algo “accesible para todos los públicos, que un niño de 3 años sea capaz de sentir y que una persona de 85 también sea capaz de entender”. Y todo ello con el objetivo de acercar el patrimonio natural de la isla a los ciudadanos, para que “forme parte de nosotros, de nuestro día a día, de nuestra identidad”.

Salvar recuerdos
La cueva a la que antiguamente entraban los vecinos, porque “era de uso popular” y “la gente hasta se daba baños ahí”, hoy está muy lejos de esas rutinas. En los años 60, bajo la dirección de César Manrique, se acondicionó como uno de los centros turísticos más representativos de la isla, Jameos del Agua. Sin embargo, Camacho lamenta que hay lanzaroteños que “nunca han estado allí”.
Por eso quieren “sacar a la calle” los valores medioambientales y biológicos de este espacio, con actividades que se realizarán al aire libre, para recuperar la memoria de esos usos que tenía en la tradición popular, mucho antes de que los científicos pusieran su vista en este espacio. De hecho, Camacho insiste en que el investigador Oscar Simony se apoyó en los vecinos de la isla, en los lugareños, con numerosas entrevistas durante sus campañas de investigación.
“Tenemos que encontrar la belleza en aquello que queremos proteger”, defiende la fotógrafa y divulgadora científica Cristina Camacho
No fue el único. En el siglo XIX fueron muchos los naturalistas europeos que desarrollaron investigaciones en las Islas Canarias. Los científicos Charles Darwin y Alexander von Humboldt, las artistas Mary y Frances Du Cane, o la escritora Olivia Stone dejaron escritos y dibujos que se convirtieron en referencias científicas, y el primer paso fue visitar cada isla y contactar con los habitantes del lugar, para aprovechar su conocimiento.
Geoparque
“Memorias de un Grillo Blanco” conecta además directamente con la esencia de lo que supone ser un Geoparque Mundial de la Unesco. “Los Geoparques son lugares con una geología excepcional, que además hacen un uso responsable de ella a través del geoturismo, a través de la ciencia, a través de la divulgación…”, explica la técnico del área, Elena Mateo.
En total España cuenta con 18 Geoparques y dos de ellos se encuentran en Canarias: El Hierro y Lanzarote, que obtuvo esta distinción en 2015, por lo que el pasado año celebró su décimo aniversario. Los actos de conmemoración de esta efeméride sirvieron para dar mayor visibilidad a este galardón que ostenta la isla, pero los responsables del área saben que aún queda trabajo por hacer para comunicar su importancia.
Entre otras cosas, destacan que esa declaración de Geoparque contribuyó a arrojar luz sobre el Túnel de la Atlántida, con los estudios que se han impulsado en los últimos años, cuyo contenido formará parte también de este festival.
Más que volcanes
“Ser Geoparque no es solo ver volcanes”, subraya Cristina Camacho. La riqueza geológica de la isla va mucho más allá, y también ha propiciado la creación de hábitats únicos en el mundo que quieren dar a conocer. Y es que la esencia de este galardón de la Unesco no es solo proteger este legado de valor internacional, sino utilizarlo como motor para impulsar el desarrollo sostenible, la educación ambiental y el geoturismo en beneficio de las comunidades locales.
Con esa premisa nace este nuevo festival que espera tener continuidad con próximas ediciones. De momento, de cara a esta primera cita, Camacho espera que las personas asistentes “se dejen sorprender”.
En su caso, pese a que como técnico de medio ambiente se dedica a esto desde hace años, afirma que “todos los días” se sigue sorprendiendo. Lo describe como “un vicio”, y ese mismo gusanillo por conocer más sobre la piel, las entrañas y la identidad de la isla es el que esperan que cale en los lanzaroteños.

De la cueva a las calles de Punta Mujeres
El I Festival Memorias de un Grillo Blanco arrancará oficialmente el martes 4 de agosto a las 18:00 horas con la apertura de la exposición fotográfica Portal Anquialino, una muestra de Rogelio Herrera y Cristina Camacho que podrá visitarse en la zona de Casitas del Mar. La jornada inaugural continuará a las 19:30 horas en el Teleclub de Punta Mujeres con el inicio de la creación de una gran escultura colectiva a cargo del artista urbano FeoFlip y concluirá con la proyección nocturna del documental Arrecifes de Lava, de Rafa Herrero.
La creación de esta escultura será uno de los grandes proyectos participativos del festival. Para su elaboración se realizará una recogida de materiales reciclados en la playa de La Cantería el jueves 6 de agosto, de 10:00 a 12:00 horas, invitando a la comunidad a formar parte del proceso de transformación de residuos en arte. La construcción de la pieza continuará esa misma tarde en el Teleclub de Punta Mujeres y seguirá el viernes a partir de las 18:00 horas, hasta completar la obra.
El arte urbano tendrá también presencia con la intervención de Sabotaje al Montaje, que realizará un mural dedicado al grillo blanco frente al restaurante El Palenke. El proceso creativo y el mensaje de esta obra se darán a conocer en una visita comentada el sábado 8 de agosto a las 18:30 horas.
La divulgación científica correrá a cargo del doctor Alejandro Martínez, asesor científico del festival. El jueves 6 de agosto a las 19:30 horas ofrecerá un encuentro en el Teleclub centrado en la diversidad de los ecosistemas anquialinos y la conservación del grillo blanco. El viernes 7, también a las 19:30 horas, protagonizará una nueva charla dedicada a las curiosidades y anécdotas del Geoparque y el Archipiélago Chinijo, en la que explicará bajo qué condiciones únicas esta especie “aprendió a nadar” en Lanzarote.
La participación ciudadana estará presente en diferentes propuestas dirigidas a todos los públicos. El viernes 7 de agosto a las 10:00 horas y el sábado 8 a las 11:30 horas se celebrarán talleres de creación de caretas en el Teleclub de Punta Mujeres. Todas estas actividades confluirán el sábado 8 de agosto a las 20:30 horas en un gran pasacalles con batucada y desfile de las caretas creadas durante el festival, una celebración colectiva que llevará la figura del grillo blanco a las calles de Punta Mujeres como cierre de esta primera edición.
El Cabildo presenta el I Festival ‘Memorias de un Grillo Blanco’
Revista Mensual de Ocio y Cultura de Lanzarote – Agosto – 177