Lorena Curbelo, el hada madrina de los cuentos
“He puesto mi corazón y mi alma en este proyecto”
“Los cuentos son mágicos, muy mágicos”. Lorena Curbelo lo dice con convicción, porque lo ha vivido en primera persona. Han sido mágicos para ella -“la escritura ha sido mi terapia”, confiesa-, pero también para muchos niños, niñas y adultos, dentro y fuera de Lanzarote. A través de sus historias, su objetivo es “ayudar y acompañar a las personas más vulnerables, para que sientan que no están solas”.
Lorena es fisioterapeuta de profesión, pero con voz de narradora y alma de hada madrina de cuento. En 2008 empezó a contar historias, de manera altruista, primero en centros educativos y después en la radio. Fue hace cinco años, en plena pandemia, cuando llevó su primer cuento al papel. “Se presentó en El Almacén y lo recuerdo con tanto cariño… Para mí fue un sueño cumplido”.
Ese primer libro surgió porque una compañera y amiga, enfermera de pediatría, le habló de varios casos que habían recibido en poco tiempo, de niños y niñas “con identidades trans que no entendían nada y estaban muy bloqueados con la situación”. “¿Por qué no escribes algo de esto?”, le propuso. Y Lorena recogió el guante. Así surgió “La pequeña sirena de media noche”, y los beneficios los donó a la asociación Lánzate, “para que con el dinero siguieran educando en la diversidad de género”.
Con otros cuentos, como “El secreto del viejo diablo de Timanfaya”, los beneficiarios fueron los niños y niñas de Lamin, una pequeña aldea de Gambia. “Es un lugar que a mí me ayudó muchísimo en un momento de mi vida”, recuerda. Por eso escribió el cuento para ellos, inspirada en las preguntas que le hacían sobre la pequeña isla volcánica en la que ella nació. Con la recaudación, pudieron poner un pozo de agua en el colegio y cuatro baños.
“Creo que los cambios empiezan con pequeños pasitos que generen sinergias y nos muevan a crear bienestar y felicidad”, defiende. En su caso, este camino también empezó con pequeños pasos, y las instituciones empezaron a contar con ella para impartir charlas y difundir sus libros, muchos de ellos centrados en la prevención sanitaria y la salud mental.
Precisamente ese proyecto -“Educar para la salud a través de la magia de los cuentos”- fue el que presentó hace unos meses, casi por casualidad, al SaludFestival. “Me llegó un correo en el que me invitaban a participar, pero no recuerdo ni quién me lo envió”, explica. Le dio vueltas, lo habló con su familia y, aunque no estaba muy convencida -“veía la gala de 2024 y no creía que pudiera estar a ese nivel”-, la animaron a enviar un dossier.
Después se olvidó del tema, hasta que hace unas semanas recibió un mail y leyó el título: “Enhorabuena equipo Lorena Curbelo”. Le costó creérselo, pero cuando llamó se lo confirmaron. Había recibido no uno, sino dos premios: Mejor Proyecto para la Educación en Hábitos y Estilos de Vida Saludable, y una segunda categoría en Mejor Creatividad en Proyecto de Emprendimiento en Salud. En Madrid, en una gala llena de eminencias en el ámbito sanitario, vio reconocido el trabajo en el que lleva volcada casi dos décadas.
Isabel Lusarreta
¿Qué ha supuesto para usted este reconocimiento en un festival internacional?
Ha supuesto poder celebrar un proyecto en el que he puesto mi vida entera, mi corazón y mi alma, porque he creído en él, porque he creído que los cuentos son una herramienta poderosa para llegar a esas infancias, a esos niños y niñas, y porque también despierta a los adultos, que siempre hay algo de lo que podemos aprender. Y también me siento súper agradecida de poder compartirlo con todas las personas que han creído en el proyecto y que le han dado voz, a través de los medios de comunicación o de los centros educativos.
“Mi intención es hacer algún día una novela, pero no dejar los cuentos, porque me encantan. Me siento feliz con la literatura infantil”
Por ejemplo, este proyecto está muy vinculado con una de las líneas estratégicas de salud del Cabildo, y el consejero de Bienestar Social e Inclusión, Marci Acuña, también ha creído desde el minuto cero. Poder celebrarlo todos y sentir que es un proyecto compartido me hace muy feliz, en el sentido de decir: estoy en el camino, estoy en algo que me gusta y en lo que creo, y este reconocimiento es la motivación para continuar.

¿Cómo terminó una fisioterapeuta escribiendo cuentos infantiles?
A mí siempre me ha gustado el mundo de la prevención, porque me parece que educar para la salud es fundamental. De hecho, compaginaba la fisioterapia con la docencia, porque tengo el CAP y daba cursos con el antiguo INEM de auxiliar de ayuda a domicilio, de atención sociosanitaria en hospitalización… y me encantaba. Después, cuando empecé a trabajar en una interinidad en el Centro de Salud San Bartolomé conocí a una enfermera de pediatría, María, que va a dar charlas a los centros educativos, y me uní a ella. Ahí, de una manera muy espontánea, empezaron las historias. Si ella hablaba de un hábito de vida saludable, yo lo que hacía era sentar a los niños y a las niñas en el suelo, haciendo un círculo, e improvisaba una historia con personajes inventados hablando de eso. ¿Qué ocurre? Que todo eso va gustando y muchos maestros y maestras me preguntaban dónde podían encontrar ese cuento para dárselo a los niños. Yo les decía: “Mira, es que me lo acabo de inventar”. Y en el siguiente cole, mejoraba el cuento y hacía marionetas y manoplas con goma eva y tela, y a los niños les encantaba. Entonces yo decía: Este es el lenguaje. Esta es la forma de poderles transmitir un aprendizaje de una manera lúdica y divertida.
“El premio del SaludFestival me ha hecho sentir que estoy en el camino. Me gusta lo que hago y creo en ello, y ha sido la motivación para continuar”

¿Cómo dio el salto para convertir esos cuentos improvisados en libros? ¿Tenía ya una afición por la escritura, o fue el proyecto lo que la impulsó a escribir?
Siempre me ha gustado escribir y dibujar, pero empecé de una manera no reglada, desde el corazón y desde lo que yo sentía. Afortunadamente, cuando tú pasas una revisión de estilo en una editorial, ellos mejoran la estructura, aunque la verdad es que me siento afortunada, porque me corrigen muy poquito, y eso significa que no voy muy mal. Pero sí es cierto que acabo de terminar los estudios de experta en literatura infantojuvenil, porque creo que aparte del corazón, también es importante mejorar un poquito en técnica.
Su primer libro publicado fue “La pequeña sirena de medianoche”, ¿pero recuerda cuál fue el primero que escribió?
Pues mira, es uno que curiosamente no he publicado. Se llama “El sueño de Maday”, que es un nombre guanche que significa algo así como amor profundo, algo muy amoroso. Maday es una nube que curiosamente tiene un sueño: volar. Aunque está en el cielo, tiene miedo a volar y se quedaba en su zona de confort, que era entre los valles, entre dos montañas. Ella quería ser como los aviones: quería unir pueblos, tierra, gente, culturas, pero no era capaz. Entonces el cuento habla de la ansiedad, de los pensamientos que nos limitan y de cómo la luna, su fiel amiga, le enseña unos trucos de cómo podemos respirar, cómo podemos reconocer que tenemos ansiedad, qué ocurre en nuestro cuerpo, cómo lo podemos escuchar y qué podemos hacer en ese momento.
Es un cuento al que le tengo mucho cariño porque lo he practicado muchísimo en los coles y también con gente mayor, y es magnífico ver cómo les bajan las pulsaciones, cómo nos vamos encontrando mejor y cómo se genera esa sinergia en el grupo. Es muy especial. Lo tengo guardado con mucha ilusión y espero poder publicarlo.
Además de temas vinculados a la salud y a la prevención, también ha abordado a través de los cuentos otras temáticas, como el bullying. ¿Por qué cree que es tan poderosa esta herramienta?
Yo siempre digo que lo que nos aportan estos cuentos es un acompañamiento. No estás solo, no estás sola. Hay alguien que está a tu lado y alguien que puede sentirse igual que tú. Aparte de transmitirnos un hábito, un estilo de vida saludable o un aprendizaje, son herramientas de acompañamiento emocional. Valido tus emociones, acompaño y si puedo ayudarte, pues también te estaré ayudando con algún consejo final.

“Hay temas que son dolorosos de abordar. Algunos cuentos los termino y me emociono. Acabo llorando de emoción”
Hay un cuento al que le tengo un cariño muy especial, “La oruga de color rosa”, que nace por la necesidad de dar respuesta a mis pacientes oncológicas, la mayoría de cáncer de mama, que compartían una inquietud: cómo le cuento yo ahora a mis hijos por lo que estoy pasando. Por eso me puse a escribir una fábula donde esos niños y niñas se puedan sentir identificados con lo que sienten los personajes. Al final lo que transmite el cuento es esperanza, pero no la esperanza de que va a tener una cura, porque eso no depende de un solo factor, sino la esperanza de continuar en el aquí y el ahora, el vivir cada momento, el sentir y saborearlo.

¿Hay alguna temática que le haya costado especialmente abordar, o que aún tenga pendiente?
Pues la verdad es que las temáticas de los derechos de la infancia. Hay un cuento que estoy perfilando sobre el matrimonio infantil, que afortunadamente en España no se da, pero sí en otros países; y en general todo lo que tiene que ver con los derechos y la vulnerabilidad de la infancia. Todos los niveles de violencia física y sexual son temas muy dolorosos, porque al final es ponerte en su lugar. Hay cuentos que los termino y me emociono. Acabo llorando de emoción.
¿Hay alguna experiencia que le haya dejado huella en sus interacciones con el alumnado en los centros educativos?
Muchas. Con el primer libro, “La pequeña sirena de medianoche”, que es sobre las identidades trans, terminé mi charla y el taller en un instituto y se acercó una niña: “Hola Lorena. ¿Puedo hablar contigo?” Le dije que sí, claro, y me dice: “Pues mira, que yo no soy María, que soy Manuel” (los nombres son ficticios, aclara). Yo le dije: “Hola Manuel”. Y su respuesta fue: “¿No me dices nada?” “Bueno, tenemos que empezar por saludarnos, ¿verdad? Si tú me dices que eres Manuel, tenemos que empezar de nuevo la conversación”, le contesté. Entonces se quedó como aliviado y me dijo: “Pues creo que a partir de ahora, voy a decir que yo soy Manuel”. Fue magnífico, porque la primera persona a la que se lo cuenta, es porque le narra la historia y a lo mejor le resultó más fácil. Le dio el empoderamiento para decirlo.
“Lo que nos aportan estos cuentos es un acompañamiento. No estás solo, no estás sola. Hay alguien que está a tu lado y que puede sentirse igual que tú”
Y de cara al futuro, ¿qué nuevos proyectos tiene en mente?
Ahora mismo estamos cerrando un proyecto sobre la discapacidad y sobre el tema de las adicciones, que es una de las cosas que estoy viendo en los centros educativos. Sales a pasear y ves a pocos niños y niñas en el parque jugando al aire libre, porque están en casa por ejemplo con la consola, y yo creo que es un tema que nos compete a todos.
Además, el pasado 23 de octubre saqué mi primera antología de cuentos solidarios, y me gustaría que cada año haya una. Lo que he querido es que niños y niñas que tengan esa ilusión de escribir, puedan hacer realidad su sueño. Yo edito 50 ejemplares y asumo los gastos, y hacemos una presentación de la antología, donde ellos son los protagonistas. Empecé por el centro educativo Virgen de los Volcanes, porque mis hijas estudiaron ahí y tengo una vinculación especial. Propuse la idea y participaron 22 niños y niñas, y de ilustradoras se pusieron mi hija pequeña, que tiene 10 añitos, y una amiga. Ese es el legado que quiero hacer. Cada año habrá una antología de cuentos solidarios Lorena Curbelo en un centro educativo diferente. Lo único que se les exige es un cuento de un folio que tenga algo solidario, para que quede esa semillita. Y han salido historias preciosas, pero preciosas.

¿Se ha planteado dar el salto al público adulto?
Estoy muy cómoda con los cuentos, pero por un tema un poco más personal, sí me gustaría proyectar algo para los adultos. Mi intención es hacer algún día una novela, pero no dejar los cuentos infantiles, porque me encantan. Me siento muy feliz con la literatura infantil, porque creo que estoy en el camino y que puedo aportar mi granito de arena.
Instagram: lorenacurbelolc
Facebook: Lorena Curbelo Libros y Cuentos
Web: www.lorenacurbelo.com
Ivoox: Radio Gáldar en el espacio “Cuentos con Alma”
www.ivoox.com/podcast-cuentos-alma_sq_f12591158_1.html
Revista Mensual de Ocio y Cultura de Lanzarote –Diciembre – Enero– 170