Arte, memoria y materia entre Canarias y Castilla
Cuando nieva en la ciudad castellana de Cuenca puede brillar el sol en la playa de Las Canteras, en Las Palmas de Gran Canaria. Ese contraste geográfico y simbólico atraviesa la vida y la obra de Manuel Millares Sall (1926–1972), uno de los artistas más influyentes del arte contemporáneo español, cuyo centenario de nacimiento se conmemora en un contexto histórico marcado por nuevas tensiones bélicas y reflexiones sobre la memoria colectiva.
Manuel Millares: raíces canarias y proyección universal
El apellido Millares sigue presente en la calle adoquinada de Vegueta donde se sitúa el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), recordatorio de una saga familiar esencial para la cultura canaria. Desde allí, la obra de Millares se proyectó hacia Madrid, Nueva York y los principales centros del arte internacional, sin perder nunca la huella atlántica de su origen.
Las arpilleras: materia, dolor y compromiso
Las célebres arpilleras de Manuel Millares, conservadas hoy en museos de Castilla y Canarias, son fruto de un itinerario vital y artístico profundamente comprometido. Obras monumentales como el Homenaje a Miguel Hernández o el Artefacto para la Paz, visibles en la Fundación Antonio Pérez de Cuenca, condensan una poética del desgarro, la herida y la esperanza.
Miembro fundador del Grupo El Paso, Millares desafió la dictadura franquista desde una libertad creativa radical, utilizando sacos, cuerdas y telas rotas como lenguaje de resistencia. Bajo el pseudónimo de Sancho Negro, metabolizó el dolor histórico y humano en una pintura de fuerte carga ética y simbólica.
Influencias, afinidades y legado artístico
La obra de Millares dialoga con la de artistas como Alberto Burri y Antoni Tàpies, con quienes comparte una ontología matérica basada en la herida, el vacío y la memoria. Sus referencias a los mirlados guanches, técnicas prehispánicas de momificación conocidas a través del Museo Canario, conectan lo ancestral con lo contemporáneo.
Críticos como Alfonso de la Torre han analizado en profundidad el espíritu millaresco, mientras poetas como Rafael Alberti y Lasse Söderberg inmortalizaron en versos el grito existencial del artista.
El centenario de Manuel Millares
El centenario de Manuel Millares celebra a un creador que fue arqueólogo de intimidades y defensor de una fraternidad universal entre culturas. Su huella perdura no solo en museos y colecciones, sino también en la obra de su hermana Jane Millares y en los escritos de sus hermanos José María y Agustín Millares Sall, referentes de la cultura canaria del siglo XX.
Como escribió Caballero Bonald, en Millares se producen “magistrales transferencias desde lo vivido a lo pintado”. Esa es su denominación de origen: un arte profundo, roto y humano que sigue interpelando al presente.