La prestigiosa filósofa de la tecnología analiza los impactos sociales y ambientales del actual modelo extractivista digital. En este sentido, la ponente defiende el valor de las lecciones tradicionales de la isla para construir alternativas de futuro.
El debate en torno a los límites del desarrollo digital y la soberanía cognitiva cobra fuerza en el plano institucional insular. Por este motivo, la entidad pública ha coordinado la intervención de la especialista Eurídice Cabañes dentro de las actividades de la Reserva de la Biosfera de Lanzarote 2026. Bajo el título “Tejer la memoria, cosechar el Futuro”, la ponencia se integró en el consolidado ciclo de conferencias “Hablemos de la Biosfera”, abordando la transformación social desde el territorio.
Por su parte, la invitada comenzó su discurso reconociendo el gran valor etnográfico de la isla frente a los retos del mañana. De esta manera, Cabañes aseguró que el territorio insular posee lecciones ancestrales valiosas generadas en medio de las mayores calamidades históricas.
Saberes ancestrales en la nueva sesión de la Reserva de la Biosfera de Lanzarote 2026
Por lo que respecta a las críticas dirigidas hacia el actual modelo computacional dominante, la filósofa desglosó el secuestro de la imaginación que ejercen las grandes corporaciones del sector:
- Externalización cognitiva: La ponente abogó de forma directa por recuperar el tiempo, la memoria y las capacidades intelectuales que la sociedad actual ha externalizado en Google.
- Manipulación de la información: Asimismo, advirtió que las aplicaciones populares de inteligencia artificial, mensajería y redes sociales operan bajo lógicas de control político.
- El entrenamiento inverso: En palabras de la autora, actualmente es la IA la que entrena a los seres humanos, asumiendo erróneamente que todo conocimiento puede reducirse a un simple dato numérico.

‘Tecnología situada’ y el rescate del proyecto Tapiz de refranes
Por otra parte, la experta cuestionó con dureza la “sensación póstuma” y el relato de colapso constante que inocula el mercado tecnológico global. Como alternativa, defendió la implantación de la denominada “tecnología situada”, la cual se construye en el propio entorno utilizando materiales locales y adaptándose a las necesidades reales de cada sitio. En este sentido, recomendó pautas de desdigitalización cotidianas argumentando que no es necesario que objetos básicos como una escoba estén conectados a internet.
Como resultado de su toma de contacto directa con la realidad conejera durante las jornadas previas, la filósofa modificó parte de su ponencia para respaldar públicamente las iniciativas patrimoniales de la isla. Por consiguiente, defendió con firmeza el proyecto Tapiz de refranes debido a sus enormes potencialidades como un auténtico banco de semillas de conocimiento colectivo que no se puede permitir perder.
En definitiva, la sesión invitó a recordar que el futuro no es simplemente lo que va a pasar, sino lo que la ciudadanía va a hacer.