La bodega más antigua de Canarias actualiza la etiqueta de su tinto dulce. El objetivo es reforzar el vínculo entre el vino y un testimonio histórico de Lanzarote.
El rediseño del tinto dulce de El Grifo, George Glas, convierte su etiqueta en una puerta de entrada a la historia. Esta nueva imagen honra al comerciante escocés George Glas. Él es el autor de uno de los primeros testimonios publicados sobre los vinos de Lanzarote. Actualmente, la biblioteca del Museo de la bodega conserva una primera edición de esta obra, fechada en 1764.

Con esta actualización gráfica, El Grifo propone una lectura más completa de su vino con mayor carga histórica. El cambio no responde a una nueva elaboración interior. Tampoco busca un reposicionamiento comercial de la marca. Su verdadero objetivo es hacer visible el origen de su nombre. Este remite a una persona concreta y a un libro del siglo XVIII fundamental para nuestra viticultura. Por tanto, la bodega no cambia la identidad del vino. Simplemente presenta con mayor claridad el fuerte vínculo entre la botella, su patrimonio documental y la historia de Lanzarote.
Testimonio histórico sobre la cultura del vino en Lanzarote
El Grifo ha construido una valiosa biblioteca a lo largo de los años. Este espacio conserva algunos de los testimonios más relevantes sobre el vino en Canarias. En este contexto literario, George Glas resulta una figura clave. Este comerciante escocés vivió durante varios años en las islas.
En 1764 publicó en Londres la obra The History of the Discovery and Conquest of the Canary Islands. En sus páginas describió la geografía del archipiélago, a sus habitantes y los excelentes vinos de Lanzarote. Años después, la bodega adquirió un ejemplar de aquella primera edición en una subasta londinense. Dicho volumen no es una simple referencia anecdótica. Representa el documento fundamental que inspira este excepcional tinto dulce.
Un vino que perdura en la memoria
El producto mantiene intacta su elaboración tradicional desde el origen. Se produce exclusivamente con uva listán negro. Estas cepas prefiloxéricas crecen cultivadas directamente sobre la ceniza volcánica. Tras la vendimia, los viticultores asolean los racimos durante diez días antes del prensado. De este modo, logran concentrar naturalmente el dulzor del fruto.
Durante el proceso en bodega, se interrumpe la fermentación añadiendo alcohol vínico. Esta técnica artesanal preserva gran parte de los azúcares naturales de la uva. Posteriormente, el vino continúa con una crianza oxidativa y se integra con una pequeña proporción de una cosecha anterior. El resultado final es un tinto dulce de marcada personalidad. Destacan en copa sus aromas a fruta escarchada, regaliz, pimienta negra, café y tonos tostados. Además, su equilibrada acidez sostiene el conjunto de forma magistral frente al dulzor.
El comerciante George Glas atestiguó que el vino conejero ya tenía una historia digna de ser contada en el siglo XVIII. Hoy, El Grifo conserva ese valioso testimonio y la continuidad de nuestra cultura vitivinícola. Más de dos siglos y medio después, el vino George Glas da continuidad a esta historia. Lo hace desde su mismo territorio, con unas cepas y una elaboración profundamente arraigadas a la isla de Lanzarote.