‘El último viaje de Galdós’ se estrena en el Teatro Leal de La Laguna

‘El último viaje de Galdós’ se estrena en el Teatro Leal de La Laguna

La producción que dirige Mario Vega, que recrea los días finales del novelista en un montaje escénico conmovedor, se presenta el día 16 de diciembre, a las 20:30 horas

Cuenta con un amplio elenco integrado por Lili Quintana, Ruth Sánchez, Marta Viera, Maday Méndez, Alicia Ramos, José Luis Massó y Rubén Darío

El Teatro Leal de La Laguna programa el día 16 de diciembre, en una única función prevista a las 20:30 horas, la producción escénica ‘El último viaje de Galdós’, con dirección de Mario Vega e inspirador texto de los dramaturgos madrileños Laila Ripoll y Mariano Llorente. La citada representación, organizada por el ayuntamiento de San Cristóbal de la Laguna, cuenta con el patrocinio del Gobierno de Canarias. El público puede adquirir las entradas a través del portal de venta online www.entradasatualcance.com

Coproducido por Unahoramenos y el Teatro Pérez Galdós, ‘El último viaje de Galdós’ es un convincente y conmovedor retrato humano que aborda, desde la ficción, los últimos días de un Galdós anciano que busca reconciliarse con las principales mujeres que transitaron por su agitada vida. La gira por Canarias de esta producción ya ha dado comienzo, presentándose en Fuerteventura, La Palma y Tenerife, isla en la que se presenta en el lagunero teatro Leal el día 16 de diciembre.

Interpretado por un elenco coral de actores y actrices integrado por Lili Quintana (Dolores), Ruth Sánchez (Emilia), Marta Viera (Conchita), Maday Méndez (Lorenza), Alicia Ramos (Sisita), José Luis Massó (El señor circunspecto) y Rubén Darío (Benito Pérez Galdós), ‘El último viaje de Galdós’ cierra la trilogía planteada desde 2018 por el denominado ‘Laboratorio Galdós’, un proyecto de experimentación escénica que en los próximos tres años se refundará con una dimensión más internacional para vincularse, desde Gran Canaria, a teatros y espacios escénicos de Europa (Francia), África (Burkina Faso) y América Latina (Colombia).

Como señala su director, Mario Vega, “la obra realiza un recorrido por los delirios de una Galdós muy viejo y al borde de la muerte, cuyos últimos minutos los comparte con los espíritus de las mujeres que marcaron su vida, desde su madre Dolores a su prima Sisita, pasando por Lorenza Cobián, madre de su única hija, Emilia Pardo Bazán, Concha Morell y Francisco, que realiza su último viaje con él”.

El magnético poder de la memoria

Los dramaturgos Laila Ripoll y Mariano Llorente, ambos fundadores de la compañía Micomicón y galardonados en 2015 con el Premio Nacional de Literatura Dramática y el Premio Max a la Mejor Autoría Teatral por su obra ‘El triángulo azul’, abordan con extrema delicadeza en este texto el complejo imaginario del universo galdosiano en su último tránsito, rodeado de personajes que le reclaman un espacio a su lado en el postrero instante y en el que él mismo es incapaz de recordar si murieron ya o aún siguen vivos.

En ese viaje definitivo don Benito se verá asaltado en su tramo final por los ecos de personas y personajes a los que amó, a los que rechazó, a los que olvidó… Se agolpan imágenes en su mente, aunque él ya no es dueño de nada. Desde la escritora de carácter Emilia Pardo Bazán y Lorenza Cobián –madre de su única hija–, a la actriz judía Concha Morell, pasando por su madre, Doña Dolores, o su pizpireta prima Sisita, su primer amor reconocido de juventud que lo marcaría mientras estudiaba Bachillerato en la isla.

Galdós, que nunca se casó, reconoció como hija propia a María, nacida de su relación con la modelo Lorenza Cobián entre 1879 y 1891, que terminó suicidándose deprimida ahorcándose en el calabozo del Gobierno Civil de Madrid. Vivió una pasional historia con la escritora Emilia Pardo Bazán y con la actriz Concha Morell, a la que separaban 21 años de edad. Todas ellas transitan en este fresco entusiasta sobre el magnético poder de la memoria y el perdón. El sublime y connotado Galdós se deshace para convertirse en un ser humano enfermo y debilitado, que enfila sus días hacia el momento en que se van larvando las ecuaciones que lo conducirán al epifánico final. Será el último viaje de Galdós. Hacia 1915, cuatro años antes de su fallecimiento con 76 años, Galdós escribió que su mundo se desvanecía en las tinieblas. 

A su zozobra anímica y a la fragilidad de su anciano cuerpo se suman en esta función los reproches de las mujeres que regresan del más allá de su conciencia, para reclamarle el capital del amor que pudo haber sido y no fue. Postrado en su silla, Galdós, “un viejo que huele a orines”, como admite durante un diálogo con Concha Morell, recuerda que la muerte tiene una memoria prodigiosa: No se olvida de nadie. La tempestad lo arrastra al abismo, pero no a la nada. Lo que no es posible merecer por la justificación de sus éxitos y fracasos, se alza ante él como un Todo. Es ese instante en el que está solo y ha de enfrentarse con su yo más auténtico. En la última escena de la obra Pérez Galdós le dice a Emilia Pardo Bazán: “Ya está, Emilia, ya está… Dile a Dios que pase”.

En el equipo creativo de la producción figuran Iván Negrín en la iluminación, Nauzet Afonso en el diseño de vestuario y caracterización y Carlos Oramas, en los arreglos musicales con su guitarra romántica del siglo XIX y tiorba elaborados alrededor del Andante Largo Opus.5 de Fernando Sor y fragmentos de Giovanni Girolamo Kapsberger.

25.000 telegramas

La escenografía diseñada también por Mario Vega, por sencilla, no deja sin embargo indiferente a nadie en esta coproducción levantada con la ayuda del Teatro Pérez Galdós. 

El equipo de producción tuvo que encargar la impresión de los veinticinco mil telegramas dotados de un tratamiento ignífugo que hubo que trasladar desde Alemania a la isla. Simbolizan la envidia y la intolerancia de todos los que solicitaron a la Academia Sueca que rechazara la propuesta del merecido Nobel a Galdós, que fue candidato en tres ocasiones. Mario Vega ha diseñado una especie de gran ola de papel que conforma el único elemento escenográfico del montaje, que tarda en ascender tanto como dura el segundo acto, 40 minutos, nada más y nada menos.

Hay que recordar que los principales adversarios de Galdós estaban en España. El conservadurismo ultracatólico español se empleó a fondo, sobre todo en 1913, para impedir que el galardón recayera sobre el autor de ‘Fortunata y Jacinta’. Dos años después, el comité del Nobel volvió a considerar su candidatura a iniciativa propia. Fue su última oportunidad.  

Mario Vega ha compaginado las producciones de ‘El último viaje de Galdós’ con el poético ‘Todo el cielo’ y ‘Moria’, otro proyecto de teatro inmersivo al que castigó la pandemia y que será estrenado en la Sala Insular del Teatro el próximo enero de 2021. 

Muchos autores y autoras españolas han reivindicado a Galdós. Uno de ellos, Rafael Chirbes, apunta que el novelista canario, “a la chita callando, sin aspavientos, supo que toda la gran literatura nace en lucha contra la literatura que existe, porque una nueva obra literaria inaugura un lugar desde el que mirar”.