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Los 75 años del club de lucha Maninidra clausuran el VIII Campus de Etnografía y Folclore de Ingenio

Los 75 años del club de lucha Maninidra clausuran el VIII Campus de Etnografía y Folclore de Ingenio

El día 23 de julio una mesa redonda rememora la fundación del histórico club del sureste, al tiempo que serán presentados varios trabajos vinculados al denominado Campus Joven

La última sesión del VIII Campus de Etnografía y Folclore de Ingenio dedica su programa a los 75 años de existencia del histórico club de lucha canaria de Ingenio, el Maninidra, con una mesa redonda en la que participarán, a partir de las 21:00 horas, Tenesor Pérez, secretario del mencionado club, Antonio Ramos Gordillo y Ulises Castro, profesores ambos de la ULPGC.

Asimismo, el programa correspondiente al día 23 de julio, contempla previamente, a las 20:00 horas, la presentación de una serie de audiovisuales y comunicaciones vinculadas a la etnografía y al folclore, realizadas por los alumnos del IES de Ingenio que participaron en el concurso ‘Descubriendo Ingenio’, que estuvo dirigido por el profesor Serafín Sánchez.

Hay que recordar también que hasta el día 1 de agosto podrá visitarse la exposición titulada ‘75 Aniversario del Club de Lucha Maninidra’, que se exhibe en el espacio de la Casa de los Ponce de Ingenio.

El Club de Lucha Maninidra se fundó en 1946 y cosecha varios títulos insulares y regionales a lo largo de su trayectoria en todas sus categorías, además de haber creado una gran escuela con una cantera que asegura el futuro del deporte vernáculo en el municipio. El histórico Club de Lucha Maninidra celebra este año su 75 aniversario con un programa de actos que se desarrollará durante lo que resta de 2021, para lo que ha recibido una subvención de la Consejería de Presidencia del Cabildo de Gran Canaria de 20.000 euros.

Relatan que el primer terrero de lucha canaria de Ingenio se denominó El Chiquero.Tenía capacidad para 120 personas, pero era tal la expectación que generaban las luchadas que hasta 300 lugareños acudían a presenciarlas allí. Fue construido a mano por los propios vecinos, con gradas desnudas sobre la dura roca y acondicionado con un modesto vestuario al que más tarde se le incorporó agua para el aseo, que caía por gravedad hasta la estancia.

Por el Chiquero pasarían grandes luchadores del Maninidra y rivales en el cuarto de siglo de funcionamiento. La luz artificial la proporcionaba un vecino propietario de una churrería, que además ayudaría al club en otras etapas apagando los focos cuando veía que algún luchador local necesitaba tiempo para tomar aire … si la cosa iba mal. Ese lugar tan emblemático ya no existe, pero las imágenes que le recuerdan hablan de una modesta bombonera donde un pequeño club se hizo grande.

Más de siete décadas han viajado en el tiempo hasta la actualidad. De la amistad entre Adargoma y Maninidra nació luego una gran rivalidad deportiva, que parece eterna, como ambos.