El festival que puso a Lanzarote en el mapa de la fotografía invita a PARAR
“El consumo que hacemos de la tecnología, la manera en que creamos cultura, las formas en que intervenimos el territorio…” El encuentro de fotografía y artes visuales Veintinueve Trece regresa este mes de noviembre para poner sobre la mesa estas y otras cuestiones, con una invitación como hilo conductor: PARAR. Pero no de cualquier manera.
“No nos interesa plantearnos el parar como un descanso, ni como no hacer nada, ni como esa filosofía mindfulness que se quiere meter desde algunos extractos de la sociedad”, aclara su director, Nicolás Melián. “Lo que proponemos es detenernos para analizar qué ocurre con esas dinámicas que parece que no se pueden parar, ver qué ocurriría si las interrumpiéramos y decidir cómo continuar”.
La propuesta de esta undécima edición también pone sobre la mesa una contradicción: no todo el mundo puede permitirse parar. Es una de las cuestiones que abordará una de las conferencias del festival, centrada en situaciones en las que detenerse parece imposible, como les ocurre a muchas personas que asumen el peso de los cuidados.
“Lo que buscamos en el festival es que la gente se cuestione cosas”, explica Melián. “Dentro de esa conferencia vamos a intentar que la gente se vaya preguntando: ¿quién puede parar?, ¿por qué?, ¿quién no puede y por qué no?”

Desde sus comienzos, Veintinueve Trece ha buscado conectar la fotografía y las artes visuales con las problemáticas sociales contemporáneas. Más de una década después mantienen ese espíritu, convencidos de que “a través de la fotografía y las artes visuales podemos potenciar el pensamiento crítico, activar movimientos sociales y generar una visión del mundo más inclusiva”.
“No había nada”
Al recordar cómo comenzó todo, su director lo tiene claro: “Surgió de lo que surgen todas estas cosas: de la necesidad”. De ver que fuera había un mundo que no estaba llegando a la isla. “Como fotógrafos viajábamos a este tipo de encuentros fuera de Lanzarote y veíamos que aquí no había nada de eso. A nivel cultural había muy pocas cosas en ese momento y había mucha gente joven que no podía permitirse salir”.
“Lo que proponemos en esta edición es detenernos para analizar qué pasaría si interrumpiéramos las dinámicas que parece que no se pueden parar”
Por eso decidieron poner a Lanzarote en el mapa, y eligieron las coordenadas geográficas de la isla para dar nombre a la asociación: 29° N, 13° O. El objetivo era doble. Por un lado, acercar estas disciplinas al conjunto de la población. Por otro, y sobre todo, brindar una oportunidad de formarse en este oficio a las personas que tenían la vocación, pero no la posibilidad de hacerlo.
“Como festival de fotografía es un poco anómalo en ese sentido, y muchos de los fotógrafos que vienen nos lo dicen: No es como otros festivales en los que he estado”. Para los “cuatro o cinco” amigos que iniciaron el proyecto, desde el principio eso era lo esencial: ofrecer “un programa abierto a todo el mundo”, con actividades para toda la ciudadanía, pero también con una parte destinada a los profesionales de la fotografía y el arte audiovisual, y a los que aspiran a serlo.
“Ponerlo en marcha no costó mucho, pero porque éramos un poco inconscientes”, recuerda Nico Melián con una sonrisa. Lo “más difícil”, afirma, ha sido mantenerlo durante once ediciones, “porque también es un proyecto que va creciendo y que tiene sus necesidades, y hay que controlar ese crecimiento”. Ellos también mantienen su propio debate sobre dónde parar y poner límites, para “mantener un equilibrio” y conservar la esencia del proyecto, que “ya se ha convertido en algo muy serio”.
El punto de inflexión
Para los organizadores de Veintinueve Trece, el “punto de inflexión” llegó en 2018, cuando celebraban la tercera edición. Ese año lograron traer a dos Premios Nacionales de Fotografía, Joan Fontcuberta y Cristina de Middel, que ofrecieron juntos un taller en la isla. “Los dos primeros años tuvieron una acogida buenísima en cuanto al público, pero ese año fue un desborde. Realmente no estábamos preparados para lo que venía y tuvimos que trabajar un montón para sacar adelante esa edición, que sin duda fue la que nos cambió el chip en muchos aspectos”.
“Veintinueve Trece surgió de lo que surgen estas cosas: de la necesidad. Como fotógrafos viajábamos a encuentros fuera y veíamos que aquí no había nada así”
Desde entonces destacan que el encuentro “ha crecido en público, ha crecido en conferenciantes y ha crecido en equipo”, pero siempre intentando no perder su esencia. “Estamos muy atentos a cómo crecemos y hasta dónde, porque no queremos ser un megaproyecto que pierda identidad y sobre todo que pierda conexión con Lanzarote. Al final vemos que el proyecto tiene una escala y una filosofía muy Lanzarote en ese sentido y es lo que intentamos mantener”, afirma Melián.

De hecho, sostiene que “el proyecto está pensado por y para Lanzarote”, y eso “condiciona al 100%” el diseño de cada encuentro. Desde los discursos dentro de la asociación, impregnados siempre por la sostenibilidad, hasta la propia escala del evento o los precios: “Seguimos manteniendo esos precios prácticamente simbólicos para que pueda ir todo el mundo y para que el dinero no sea una limitación”.
Además, reivindican su aportación a la economía local: “También entendemos la cultura como un motor de economía y toda esta inversión se revierte en Lanzarote. De hecho, intentamos que todo se compre, se haga y se contrate en la isla”.
De la ternura al fracaso
La otra parte esencial de Veintinueve Trece está en su “componente social”, con “una búsqueda de conectar con la actualidad y con cómo está la sociedad en este momento”. Para ello, desde hace unos años vienen eligiendo una temática concreta para cada edición. Este año es “parar”, pero también recuerdan otras que tuvieron “un efecto muy potente”. Por ejemplo, la que dedicaron a la ternura: “No fue solo a nivel comunicativo y del proyecto. A todas las personas que trabajamos aquí, nos hizo plantearnos muchas cuestiones”.
El objetivo es acercar estas disciplinas a toda la población, pero también brindar una oportunidad de formarse a los futuros profesionales del sector
Tampoco olvidan la edición que giró en torno al fracaso: “Nos encontramos cosas tremendas. Los problemas que tiene la juventud tanto a nivel de salud mental, como a nivel de abandono… Son realidades que sabíamos que existían, porque obviamente uno lo sabe, pero cuando vas a los datos y te encuentras estas cosas, te impactan mucho más”.

Esos temas que marcan cada edición son determinantes para elegir a las personas que van a participar cada año. “A veces interesa que entre todas las personas que asisten se construya un relato muy grande para que la gente pueda cuestionarse cosas, que es lo que nos interesa, y otras veces buscamos todo lo contrario: voces que digan una cosa, voces que planteen otro punto de vista, y que haya debate”.
Ante todo, defienden que ese es el objetivo central: “que la gente se haga preguntas y que se cuestione esas cosas que a veces damos por hecho que son así y que tienen que ser así”. Y eso entronca directamente con el tema de este año: “parar y cuestionarnos lo que estamos viviendo y cómo nos afecta”.
Retos futuros
En las primeras ediciones, cuando contactaban con fotógrafos y artistas para traerlos a la isla, lo primero que tenían que hacer era explicarles qué era Veintinueve Trece. Ahora, afirman que el encuentro no necesita presentación. “Cuando te pones en contacto con alguien dice: ‘Ah, sí, justo hablé con no sé quién y me dijo que le ha encantado el festival’. Se hace mucho más fácil, porque gracias al apoyo de las instituciones ya tienes una trayectoria y una visibilidad dentro del panorama nacional”.
En cuanto a los posibles retos pendientes para futuras ediciones, pasan por seguir manteniéndose pegados a la actualidad y a la sociedad. “Estamos muy satisfechos, pero siempre estamos investigando e intentamos no quedarnos en el camino, porque estas cosas también van cambiando y el tema de la imagen va evolucionando”.

Uno de los proyectos que tienen en mente es incluir un apartado de educación en lo visual, pero no como algo dirigido a la infancia, sino como un espacio de reflexión para el mundo adulto, para analizar “qué estamos consumiendo a nivel de imágenes, qué nos están contando esas imágenes y por qué y a quién le interesa contar qué cosas”. Además, subrayan que esto ha cobrado “una capa más de complejidad” con la inteligencia artificial, que hace más importante contar con una formación para entender el lenguaje visual y saber cómo leerlo.
Una semilla
Once años después, el vacío que detectaron en la isla al iniciar este proyecto ya no existe. Saben que aún queda mucho por hacer, pero Nicolás Melián celebra que la fotografía ha tenido un gran crecimiento en todo el mundo, y cree que Veintinueve Trece ha contribuido a consolidarlo también en la isla.
Entre los hitos conseguidos, destaca un programa de Metrópolis dedicado exclusivamente a la fotografía de Lanzarote, además de haber contado con figuras como la fotógrafa mexicana Graciela Iturbide. Incluso recuerda que el proyecto logró el año pasado la mejor valoración del país en una convocatoria de ayudas del Ministerio de Cultura vinculada a encuentros de fotografía.
“Creemos que hemos puesto una semilla”, señala. No obstante, aclara que queda camino por delante. “Queda mucho por trabajar todavía en Lanzarote, y también en Canarias, porque necesitamos ir acompañados de otras islas”.

Voces internacionales y miradas locales en una semana llena de propuestas
La undécima edición del festival de fotografía y artes visuales Veintinueve Trece comenzará el lunes 9 de noviembre a las 19.30 horas en El Almacén, dando el pistoletazo de salida a una semana de talleres, conferencias, diálogos, cine y otras actividades en torno a las artes visuales.
El cartel de este año incluye figuras como Alessandra Sanguinetti, Jim Goldberg, Silvana Trevale, Rafael Arocha, Anna Surinyach, el colectivo fotográfico Carretera Vieja, Marina Speer y David Castañón, combinando figuras internacionales y creadoras vinculadas a Canarias.
En las propuestas paralelas que incluye el encuentro, destaca la conferencia “¿Quién puede parar? Trabajo, cuidados y tiempo propio”, a cargo de la socióloga y profesora de la Universidade da Coruña Raquel Martínez Buján; así como la proyección en el cine Buñuel de Disturbios, de Cyril Schäublin, seguida de debate con Manuel Delgado, antropólogo y catedrático de Antropología Social en la Universidad de Barcelona.
Los talleres fotográficos comenzarán el jueves día 12 y se extenderán hasta el sábado, y la inscripción incluye acceso a las conferencias, que serán el jueves 12 y el viernes 13 por la tarde, de 18.00 a 21.00, en El Almacén. También el sábado 14 de noviembre se impartirá una conferencia del colectivo fotográfico Carretera Vieja, un proyecto fotográfico sobre las Medianías del Sur de Tenerife, el paisaje rural y la memoria del territorio. A continuación, el encuentro “Miradas colectivas” cerrará la XI edición.
“Esta edición apuesta por una escala más cercana e íntima, con un aforo aproximado de cien personas en las conferencias”, señalan desde la organización, que recuerda que las inscripciones para asistir a los talleres, conferencias y proyecciones pueden realizarse a través de la web www.veintinuevetrece.com, donde se puede consultar también el programa completo.