Carles Ponsí, historietista: “La mitad de mis lectores son del colectivo LGTBI y a la otra mitad simplemente le gusta mi humor”
El dibujante repasa sus 25 años de trayectoria, la evolución del humor gráfico y su visión crítica sobre la actualidad social y política
Por Noé Ramón
El historietista Carles Ponsí, con más de 25 años de trayectoria, analiza en esta entrevista su evolución profesional desde sus inicios en el cómic hasta su consolidación en la revista El Jueves, así como su visión sobre la actualidad, la libertad creativa y el papel del humor en la sociedad contemporánea.
Nacido en Figueres, localidad vinculada a la figura de Dalí, Ponsí reconoce otras influencias más cercanas y reivindica referentes menos reconocidos, al tiempo que recuerda su llegada a una Barcelona marcada por el legado del underground, movimiento que sigue admirando.
De los inicios con Quim Bou a su etapa en El Jueves
El autor comenzó su carrera de forma precoz tras formarse en cómic durante su adolescencia. Su primer paso profesional llegó de la mano de Quim Bou, participando en un proyecto para la revista Cáñamo.
Posteriormente, y tras varios intentos, logró incorporarse en 2007 a El Jueves con la serie “Sauna Paradise”, centrada en temática LGTBI, lo que marcaría el inicio de una larga colaboración con la publicación.
“He hecho prácticamente de todo: actualidad política, humor gráfico, fotomontajes o tiras. He pasado por casi todos los papeles dentro de la revista”, explica.
El cambio del humor gráfico en la era digital
Sobre la evolución del formato, Ponsí reconoce que el modelo ha cambiado profundamente con la irrupción de las redes sociales:
“La actualidad es tan inmediata que esperar una semana para ver qué decía ‘El Jueves’ sobre una noticia ha perdido fuerza”, señala, defendiendo el actual formato mensual como una adaptación lógica a los নতুন hábitos de consumo.
Polémicas, religión y libertad de expresión
A lo largo de su carrera, el dibujante ha estado envuelto en diversas polémicas, especialmente relacionadas con sus viñetas sobre religión.
Uno de los episodios más llamativos fue su enfrentamiento con una cofradía:
“Como no me pudieron poner una querella, organizaron siete misas para rezar por una provocación a la virgen”, recuerda con ironía.
Pese a ello, asegura no haber sufrido censura directa, aunque sí campañas de acoso y amenazas procedentes de sectores de extrema derecha.
Influencia del underground barcelonés
Ponsí se declara admirador del movimiento cultural surgido en la Barcelona de los años 70 y 80:
“Soy un gran admirador del underground barcelonés. Figuras como Mariscal hicieron un trabajo rompedor en la escena cultural”, destaca.
Eurovisión, política y posicionamiento social
El autor también se pronuncia sobre cuestiones de actualidad como Eurovisión:
“Me parece acertado que España no participe ni emita el concurso porque se está blanqueando a Israel”, afirma, mostrando una postura crítica ante el contexto internacional.
Activismo, mercado y derechos LGTBI
Sobre el uso institucional de campañas sociales, Ponsí se muestra contundente:
“Empresas e instituciones usan las campañas contra la homofobia como un lavado de cara para hacerse ‘las modernas’”, señala, cuestionando la autenticidad de ciertos discursos.
Un humor que trasciende etiquetas
Aunque su obra ha estado vinculada en gran parte a la temática LGTBI, el autor rechaza encasillamientos:
“La mitad de mis lectores son del colectivo LGTBI y a la otra mitad simplemente le gusta mi humor”, explica.
Su enfoque creativo, asegura, parte siempre de la honestidad y del deseo de hacer reír, explorando distintos registros como el humor negro, la sátira política o incluso el cómic infantil.
El humor como herramienta de lectura social
Para Carles Ponsí, el humor sigue siendo una herramienta fundamental para interpretar la realidad, en un contexto donde la inmediatez y la saturación informativa exigen nuevas formas de comunicación.